El pasado jueves, 28 de febrero, tenía lugar la mesa redonda sobre ‘Barreras y oportunidades en el emprendimiento realizado por mujeres’, en el marco de la semana Mujer y Emprendimiento’ organizada por Zaragoza Activa. ¿El objetivo? Por un lado visibilizar y reconocer los proyectos de emprendimiento liderados por mujeres y, por otro, dotar de herramientas a las emprendedoras para superar las barreras de género existentes en este sector. Y qué mejor que hacerlo tan solo unos días antes de la celebración del 8M, Día Internacional de la Mujer. 

Para ello, contamos con cuatro ponentes de auténtico lujo. Esther Borao, Directora del Instituto Tecnológico de Aragón; Esther Tejido, Jefa de Servicio de Pymes y Emprendimiento de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Zaragoza; Victoria Tomás, psicóloga y fundadora de Desmontando a la Pili y Alejandra Gil, directora de Fgb Ecotresdes genial.

Nuestras invitadas compartieron algunas de sus experiencias en un interesante debate junto a la periodista, que hacía las veces de moderadora, María de Rada, en un interesante encuentro que no dejó indiferente a ninguna de las ponentes.

Mujer y emprendimiento

Es cierto que en España la tasa de emprendimiento femenino se encuentra casi equiparada a la masculina. Sin embargo, persisten una serie de desafíos que afectan la participación de las mujeres en el ámbito empresarial. 

“España se encuentra en la vanguardia del emprendimiento femenino con 9 mujeres emprendedoras por cada 10 hombres, mientras que la media europea es de 6 mujeres cada 10, según datos del Informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM)”, relataba. Sin embargo, esta realidad no se repite en todo el mundo. “Por ejemplo, en México solo el 19% de los emprendedores son mujeres, según su Instituto Nacional de Estadística y Geografía”, añadía.

¿Y qué pasa con Aragón?

Como explicaba de Rada durante su presentación, en Aragón, las cifras muestran una proporción equitativa entre emprendedores hombres y mujeres, con un 46% y 54% respectivamente. Sin embargo, en el mercado tecnológico se observa una menor presencia de mujeres emprendedoras, lo cual se atribuye en gran medida a la menor representación femenina en la formación en áreas tecnológicas, siendo la base educacional.

“Afortunadamente, esto está cambiando y cada vez hay más mujeres que se animan a emprender en el ámbito de lo tecnológico, aunque es cierto que nos queda un largo camino por recorrer. Este año tan solo una mujer ha pasado a la fase de desarrollo de proyectos del ITA”, destacaba Borao. “Al final creo que la clave está en encontrar lo que a cada uno se le da bien, reconocer tus fortalezas y complementarlas con las de otras personas”, reflexionaba.

Cómo hemos cambiado…

“Desde luego que nosotras hemos notado la diferencia desde que abrimos nuestro proyecto hace ya 14 años. Por aquel entonces nos recomendaban alejarnos del discurso feminista porque tenía muy mala prensa. Hoy no tiene nada que ver”, explicaba Tomás. Durante el encuentro, se destacó que si bien no se percibe una barrera explícita por el género, algunas ponentes comentaron la presencia ocasional de cierto paternalismo.

¿A qué se debe? Vamos con algunas posibles causas

Según explicaron las ponentes desde su propia experiencia, entre las principales causas que pueden limitar el emprendimiento femenino, destacan las siguientes:

  • Falta de creencia en una misma: Las mujeres tienden a tener altos estándares de autoexigencia, más que una falta de confianza en sí mismas. Se resalta la necesidad de reconocer el liderazgo femenino, caracterizado muchas veces por un enfoque más mediador. “Creo que nosotras tenemos una necesidad de mayor autoexigencia, de rendir más y mejor. La forma de trabajar de ellos es distinta. No digo que sea mejor o peor. Pero es cierto que las mujeres buscamos mayores estándares de calidad”, opinaba Tejido.
  • Tampoco podía faltar sobre la mesa el problema de la conciliación, tanto familiar como laboral, la cual influye significativamente en el emprendimiento femenino, aunque también es una motivación para mejorar y para desempeñarse bien. “Mis hijos son mi motivación y también mi freno, porque por la tarde dejo de ser emprendedora y soy mamá. Si tuviera más tiempo quizás crecería más rápido, pero esto también me hace feliz”, admitía Gil.

“Por la tarde dejo de ser emprendedora y soy mamá”

En esta misma línea, Tejido reconocía que lejos de convertirse en un freno, en muchos casos la búsqueda de conciliación promueve el emprendimiento de proyectos que de otra forma jamás habrían visto la luz: “Es un tema que motiva a las mujeres. Ningún hombre ha llegado con dar un giro a su vida por la conciliación”. En definitiva, se planteaba la conciliación como clave el desarrollo de proyectos de emprendimiento colectivos que permitan adaptarse a las circunstancias.

  • ¿Qué pasa con la financiación?: Aunque existen programas de financiación dirigidos a mujeres emprendedoras, persisten preocupaciones sobre posibles sesgos de género en la concesión de créditos. Se destaca el compromiso y responsabilidad financiera demostrada por las emprendedoras. “Desde luego, las mujeres tenemos en cuenta que las necesidades de las personas son diferentes, y no solo nos centramos en la cuestión económica”, resaltaba Tomás.

En conclusión…

Como quedó muy claro durante la cita, las motivaciones para emprender varían completamente entre hombres y mujeres, destacando el carácter social del emprendimiento femenino.

Para finalizar, se ofrecieron una serie de consejos para futuros emprendedores, resaltando la importancia de planificar cuidadosamente y rodearse de un entorno de apoyo.

En conclusión, el camino hacia un emprendimiento igualitario requiere un enfoque integral que incluya la educación tanto en el aula como en el hogar como punto de partida. Aunque se están dando pasos en pos de una educación que favorezca este tipo de emprendimiento, aún queda un camino por recorrer tanto en España como en Europa.

 

 

 

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