Por Baldesca Lahuerta

Hay personas que cuentan su historia… y luego está Encarni, que la interpreta. En Café sin Filtro tuvimos una conversación llena de risas, verdad y alguna que otra sacudida emocional de las que te recolocan por dentro. Porque si algo tiene Encarni, de Teatro Indigesto, es claridad: la vida va de motivación, pasión… y acción. Mucha acción.

Pasión desde el minuto uno

Encarni quiso ser maestra de infantil. Pero un día miró alrededor, vio a grandes profesionales y pensó: “igual este no es mi sitio”. Y lejos de hundirse, hizo lo que luego convertiría en lema vital: equivocarse fuerte.

Creció en una familia humilde de Sevilla y estudiar no era sencillo. Trabajaba en hostelería, se llevaba los apuntes a la discoteca donde trabajaba y estudiaba de noche. Su objetivo: matrículas de honor para no pagar tasas y alguna que otra consiguió. Porque cuando hay motivación y esfuerzo… El cansancio negocia.

Cuando el teatro deja de ser escenario y se convierte en herramienta

Además de Magisterio, estudió Psicopedagogía y empezó su tesis en psicología clínica especializada en trastorno de comportamiento perturbador y antisocial, que algún día dice, la terminará.

Trabajando con jóvenes en el VACIE, en el barrio de las 3000 viviendas y en varias casas de acogida de menores adolescentes decidió probar algo distinto: intervenir a través del teatro. Funcionó. Tanto, que comenzó a trabajar su tesis doctoral sobre la intervención del trastorno del
comportamiento perturbador mediante el teatro.

Educación, transformación social y teatro. Las tres piezas encajaron.

Mientras tanto, ya estaba en seis compañías teatrales. Normal. El día para ella no tenía 24horas… Unas poquitas más.

Una madre, un tren y empezar de cero en Zaragoza

Su madre, a quien al nombrarla se emociona, la apuntó a teatro con cuatro años en la agrupación teatral Álvarez Quintero, de la que sus padres formaban parte. Desde entonces no dejó de empujarla. Su gran enseñanza: “hay muchos trenes, y si te equivocas, yo soy la estación”.

En uno de esos trenes —bueno, técnicamente en un curso en Granada— se enamoró de un maño y acabó en Zaragoza. Y ahí empezó su andadura por esta tierra.

Nació Teatro Indigesto: una psicopedagoga, un tornero, una administrativa, un profesor de matemáticas y un ingeniero industrial. Si esto no es diversidad de equipo, que baje alguien y lo vea.

Y en Zaragoza, la vida le regaló algo inesperado y profundamente valioso: hermanas y hermanos que no comparten sangre, pero sí raíz. Mujeres y hombres que la sostienen, la acompañan y la hacen sentirse en casa. Porque a veces el hogar no es un lugar, sino las personas que te abrazan, te entienden y caminan a tu lado. En su historia, como en su vida, la tribu también es casa.

Emprender: ese caos maravilloso

Crear, producir, gestionar, buscar clientes, sobrevivir, pagar cosas… y todo sin dinero. Ensayaban en una nave industrial cedida y recogían material que otras compañías ya no usaban.

Su gran error, dicen hoy: no pedir ayuda.

Su gran acierto: no rendirse.

Con red de apoyo, asesoramiento y mucha insistencia fueron creciendo hasta impulsar proyectos como Zaragoza Improvisa, con más de catorce años haciendo reír (y pensar).

Los MOA y el autobús que arranca

Sus valores: pasión, transparencia, fragilidad y esfuerzo. Su método: MOA ? Motivación, Objetivos y Acción.

Y su metáfora estrella: ¿qué haces cuando tu criatura (o tu sobrino) de tres años se queda dentro del autobús y arranca? Corres. Sin pensar. Con todo.

Así ha vivido y emprendido siempre.

La tribu, las caídas y el “equivocarse fuerte”

No todo el mundo entendió que, tras dos carreras y un doctorado y con una prometedora carrera de profesora en la Universidad (daba ya clase en la Universidad con 22 años), dijera: “me voy a Zaragoza a hacer el payaso”. Pero siguió.

Porque equivocarse fuerte es crecer fuerte. La familia  especialmente su madre— y su red cercana han sido sostén constante. La tribu, como ella la llama.

Barreras (y cómo saltarlas sin pedir permiso)

Tres grandes:

  • Ser mujer y cómica.
  • Maternidad y conciliación.
  • El mundo acelerado en el que vivimos

Las superó con motivación, red de apoyo y una idea clara: merece la pena hacer reír, cuidar y abrir caminos nuevos.

Personas tóxicas, aprendizaje y brillo propio

Ante quienes no acompañan, Encarni no entra en guerra. Observa y entiende: la envidia nace de la fragilidad y la soberbia de la inseguridad. Y se aleja.

Su receta para mantener la motivación: aprender siempre. Formación, charlas, asesoramiento, curiosidad. Y aceptar que muchos aprendizajes llegan disfrazados de error.

A la juventud le lanza un mensaje claro: no compararse, equivocarse y encontrar su brillo. Luego, pulirlo.

Parar para seguir

En su vida aplica algo simple y poderoso: “poner el freno de mano”. Parar, enfocar, reajustar… y seguir. Porque a veces avanzar es detenerse primero.

Humor y amor

Conciliar lo hace gracias a su tribu. Vivir, gracias al humor y al amor. Y lo resume así: “El amor y el humor son la base de mi vida”.

Conclusión

La historia de Encarni Corrales no va solo de teatro ni de emprendimiento. Va de valentía, de equivocarse sin miedo, de aprender siempre y de rodearse de personas que sostienen cuando el camino se pone difícil. Su trayectoria demuestra que la motivación con propósito, la acción decidida y una buena red de apoyo pueden convertir cualquier inicio precario en un proyecto sólido. Y, sobre todo, recuerda algo esencial: reír también transforma

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