Proactividad como forma de vida

Pese a no ser un inicio de año típico, nuestros hábitos pasan por lo mismo. Seguimos poniéndonos nuestros objetivos para el año. Está muy bien tener pensamientos positivos para que la vida sea un poco más fácil. Igualmente es necesario creer en nosotros mismos y nuestras posibilidades, es decir, esta energía es necesaria para arrancar nuestro motor mental. Pero, como suele pasar, no se debe quedar en un simple pensamiento. Es necesario acometer y hacer lo necesario para conseguir ese cambio.

Todo cambio es posible. Eso sí, requiere una estrategia y un plan de acción exigente. Tenemos que ser capaces de vencer la pereza, las excusas, las pegas y el posponer sine dieLos cambios milagrosos solo ocurren en las películas, a personas que no conocemos y en nuestra cabeza.

No te creas a esa gente que te dice que aprobó una oposición estudiando 3 meses, que adelgazó 10 kilos comiendo lo de siempre, que hizo el camino de Santiago a pie sin entrenamiento previo, que hizo su web corporativa en dos días sin conocimientos de ningún tipo… Huye de todas esas personas que hacen mucho daño y nos cuentan una mentira. La exageración está enfocada a impresionar a los demás pero se suele alejar de la realidad.

Conseguir cambiar cosas en nuestra vida requiere cambiar hábitos vitales. En más de una ocasión cuando he querido perder los excesos navideños tengo que hacer ejercicio y volver a mis comportamientos alimenticios saludables. A veces lo mas complicado en los regímenes no es perder el peso que quieres sino mantenerte en ese peso una vez conseguido.

Estarás de acuerdo conmigo que tu nueva vida te está esperando al otro lado de tu infranqueable barrera de pereza. Plantéate qué hábitos no son beneficiosos en tu vida personal, profesional, familiar o empresarial. A continuación, priorízalos porque no puedes cambiar todo a la vez. Cuando ya tienes elegido el más importante piensa por dónde debes empezar, qué rutinas nuevas tienes que implementar, qué resistencias tendrás que vencer… Las ganas y la actitud la tienes que poner tú.

Para mi este año 2021 es el año de la proactividad. Está claro que las cosas están revueltas, complicadas y no será fácil implementar nada. La vida funciona ahora de otra forma y nos toca adaptarnos a pesar de las dificultades.

Hace poco hablaba con un amigo cercano que me decía que echaba de menos los cafés, reuniones y eventos presenciales. Por supuesto, yo también lo añoro. Lo que me sorprendió es que él había tirado la toalla y el hacerlo en formato online no estaba en sus planes. El año pasado hice un montón de networking online con muy buenos resultados; eso supuso hacer las cosas de otra forma a pesar de las dificultades. No podemos permitir que los imprevistos vitales no controlables nos impidan seguir con nuestra vida.

Os quiero dar mis recomendaciones para conseguir que adquiráis hábitos proactivos que os acerquen a esas metas u objetivos vitales.

Primero. El momento perfecto no existe para comenzar a hacer las cosas de otra forma. Empieza y ya estarás más cerca del ansiado cambio. Pensar en exceso y planificar todo paraliza en muchas ocasiones. El ser proactivo no garantiza el éxito, aunque puede provocar que llegue con el tiempo por la inercia de salir de nuestro inmovilismo.

Segundo. Ser proactivo requiere que elimines las excusas de una vez, que olvides el famoso “es que…”. Estas navidades hablaba con una prima que lleva más de un año sin trabajo, asumía que algunas cosas de su proceso de búsqueda eran mejorables. Le di mis recomendaciones; me contestó diciéndome que no era capaz. Le insistí en que buscase la forma de encontrarse cómoda con esa forma de mostrar sus conocimientos y sus logros. Tiene una forma de pensar de antaño, es decir, los demás saben de mi valía y si tienen una oferta en la que encaje, ya se acordaran de mí. Por desgracia, mucha gente aún piensa así y se arriesga menos. Uno puede ser muy bueno, aunque si esperas a que lo adivinen, seguirás esperando mucho tiempo. Debes provocar esos cambios.

Tercero. Debes autoevaluar todo lo que has hecho previamente y analizar qué resultados te han proporcionado. Todos somos seres de hábitos y tendemos a seguir los mismos pasos en las tareas, proyectos o procesos que acometemos; nos surgen sin pensar, no nos lo planteamos. Debemos luchar contra esto. Piensa y plasma cuáles de esas cosas podrías hacer de otra forma e imagina qué resultados diferentes podrían proporcionarte. Imagínate que la forma de acercamiento para conseguir nuevos clientes no te proporciona ninguna venta. Pregúntales por qué motivo no les encaja lo que les ofreces. Igualmente, reflexiona si son las personas adecuadas para “comprar” tu producto. No olvides analizar si previamente estudias sus necesidades y comportamientos antes de ofrecerles tus servicios o productos. A veces, la rapidez no ayuda. Criticar a los demás no soluciona nada; igual el problema esta en ti, es decir, en tu forma de actuar.

Cuarto. Siempre te surgirán problemas en lo que intentes o implementes. Cuando surgen inconvenientes o pegas debes armarte de valor y buscar soluciones u otras alternativas que nos acerquen de nuevo al fin que queremos lograr. En ocasiones, nos obcecamos con la forma de hacer las cosas; probar otras opciones puede lograr milagros. Nadie nace enseñado; esto significa que suele ser complicado que la primera vez de algo sea espectacular de forma real; la práctica hará que afinemos y nos especialicemos.

Quinto. Cuantas más cosas intentes, más alternativas tendrás de lograr cosas. Por supuesto, no me refiero solo a comenzar cosas sino a conseguir materializarlas y finalizarlas. Muchas personas empiezan millones de cosas y no acaban ninguna; mide tus fuerzas antes de embarcarte en nuevos proyectos. En tu cabeza siempre son más fáciles que en la realidad.

Sexto. La proactividad debe tener una estrategia, es decir, tener muy claro a dónde quieres llegar y poder, así, enfocarte en eso. Esta estrategia tiene que venir acompañada de un plan de acción, con tareas, plazos de tiempo de ejecución de cada tarea, con seguimiento y con ajustes, si fuese preciso. De lo contrario, esa proactividad se quedará en nada con rapidez.

Séptimo. Esta proactividad conlleva saber decir que no en muchas ocasiones, es decir, quitarte todas esas cosas que roban tu tiempo y no te aportan nada. Es fundamental elegir bien y priorizar. Lo más importante eres tú. No aprender a decir que no conlleva darte la espalda a ti mismo.

Octavo. La proactividad supone abrazar los retos y su incertidumbre. Eres capaz de hacer muchas más cosas de las que piensas. Ponte en marcha y poco a poco las cosas irán surgiendo. No debemos olvidar que todo pasa y todo llega. La vida es una montaña rusa; unas veces nos toca estar en el pozo y otras en lo alto. Debes estar preparado para aceptar todo con coraje, esfuerzo y humor.

Para mí, este 2021 es el año de la proactividad. Si el Covid nos ha paralizado, tenemos que atacar con movimiento, abrazando la evolución pero, controlando los miedos.

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