Espero y deseo que hayáis comenzado este 2022 con fuerzas renovadas y con ganas de lucha por vuestro desarrollo profesional. Las fiestas navideñas suelen ser buen momento para hacer balance de nuestro proyecto profesional y/o carrera profesional, de cara a tomar decisiones sobre nuestro futuro profesional cercano. Por eso, hoy os lanzo una pregunta: ¿Qué haces para estar contento a nivel profesional?

Es cierto que muchas personas omiten hacer esa autoevaluación de su nivel de satisfacción con su trabajo, por miedo a lo que van a escuchar. Da igual cuando tengas esa conversación contigo mismo, lo importante es hacerla de forma habitual. Hasta donde sabemos, solo tenemos una vida y nos toca exprimirla al máximo, intentando luchar por nuestros sueños personales y profesionales.

Y tú, ¿Qué haces para estar contento a nivel profesional?

Tenemos que asumir que no existen ni la empresa ni la persona perfecta. Todas las compañías tienen cosas satisfactorias y otras mejorables, igual que les ocurre a todos los empleados. Se trata de encontrar el equilibrio, valorando lo que te aporta y quitándole hierro a lo que te falta. Al final, lo positivo debe primar a lo negativo, de lo contrario, es momento de actuar y tomar decisiones.

Está claro que debemos valorar el hecho de tener trabajo, aunque esto no conlleva que nos tengamos que conformar y tirar la toalla respecto a seguir prosperando a nivel profesional. No obstante, asume que nunca es tarde para conseguir ese cambio profesional que deseas. Eso sí, nadie dijo que fuese fácil y menos, si no haces nada para provocar ese cambio. Por eso la pregunta de hoy, una cuestión necesaria para programar, ¿tienes claro lo que haces para estar contento a nivel profesional?

Si hace tiempo que lo único que sale por tu boca sobre tu trabajo y tu empresa es la queja constante, tengo que decirte que estás quemado profesionalmente hablando. Estás en tu derecho de estarlo; la pataleta no cambia nada, sino que te hace caer más en el pozo.

Ocho claves para lograrlo

Aquí os dejos mis recomendaciones para conseguir no quemarte en tu puesto de trabajo actual.

Primero. Valora lo positivo que te aporta tu puesto de trabajo actual; normalmente tendemos a centrarnos en lo que nos falta y no en lo que nos proporciona esa empresa o trabajo. Las cosas satisfactorias como el horario, el salario, los incentivos, la opción de teletrabajo y otro tipo de beneficios, los solemos ver como derechos adquiridos y no lo valoramos de forma adecuada. Está claro que todo es mejorable, aunque debemos ser objetivos. Te propongo que hagas una lista de las cosas satisfactorias que te aporta tu trabajo y otra lista de las cosas insatisfactorias o mejorables.

Segundo. Intenta cambiar aquello que no te satisface. Debes comenzar por plantearte qué puedes hacer tú para intentar cambiarlo. Si consideras que tu salario está bien, aunque es mejorable, tendrás que hablar directamente con tu responsable directo y/o con el departamento de recursos humanos. Tendrás que preparar bien tus argumentos para conseguir ese aumento. No suele ser bueno usar como argumentos el compararte con otros compañeros de trabajo. Si tu empresa, a pesar de tus argumentos, declina ese aumento, tendrás que valorar si te conformas y esperas o si, por el contrario, buscas esa mejora salarial fuera de esa empresa. También dependerá de que sea un “no” rotundo o un “de momento no”. Intenta pactar a medio plazo esa mejora salarial si ves cierta receptividad.

Tercero. Imagina que tu insatisfacción es causada por tu responsable directo, porque no tenéis nada de afinidad y chocáis de forma constante. Puedes intentar hablar con tu responsable para ver cómo entenderos mejor, aunque no puedes asegurar que eso mejore como esperas. Si te compensa seguir en esa empresa y puesto de trabajo, acepta esa insatisfacción como parte del pack. Luego plantéate qué depende de ti que esa relación con tu responsable mejore. Si tu responsable no cambia, intenta cambiar tú. Se trata de hacer, plantear o ver esa situación desde otro prisma y perspectiva. Si haces siempre lo mismo, lo que obtendrás será lo mismo de siempre.

Cuarto. Acepta de una vez que no eres un súper hombre o una súper heroína; algunas cosas no las puedes cambiar tú de forma independiente. Todas las organizaciones funcionan de una forma, en ocasiones con procesos demasiado burocráticos y puedes plantear esa mejora, aunque eso no supone que se tenga en cuenta. Esto conlleva que no seas demasiado duro o dura contigo mismo o misma. Tendemos a tratarnos de forma inadecuada y no valorando todo lo que conseguimos hacer y cambiar en esa empresa. Por supuesto, todo puede ser mejorables, aunque debes analizar los recursos de todo tipo que dispones para efectuar ese puesto de trabajo.

Quinto. Debes insistir por cambiar las cosas. Esto supone que si quieres que una idea tuya en tu empresa sea aprobada y ya la han rechazado en varias ocasiones, tienes que plantear esa idea o proyecto de otra forma, es decir, céntrate en los beneficios que reportará a la empresa, véndela de forma más adecuada, busca otro momento para plantearla y aporta resultados con una prueba beta de la idea para que vean su potencial o busca otras formas.

Sexto. Asume que puedes estar haciendo un buen trabajo y que el problema no es tuyo sino de tu organización, que no es capaz de valorar tu potencial y valor. En este caso, es bueno que comiences a buscar a quien valore tu bagaje, competencias y conocimientos. Ni todas las empresas encajan con todas las personas, ni todas las personas pueden encajar en todas las compañías. Se trata de buscar un encuadre y afinidad de tus valores con los valores corporativos y viceversa.

Séptimo. Comunícate mucho más con las personas que dirigen o gestionan tu empresa. Es bueno que les digas cómo te sientes y veas su reacción al respecto. Por intentarlo, no pierdes nada; aunque está claro que la comunicación debe ser fluida y bidireccional.

Octavo. Lucha por lo que crees que mereces en tu empresa actual. No pienses que por hacer un buen trabajo llegará por si sola tu mejora profesional o salarial. Debes saber venderte a tus responsables: tus resultados, tu forma de hacer tu trabajo, tu productividad, tu forma de tratar a los clientes, etc. Debes saber resaltar la diferenciación en la forma de hacer tu trabajo y en los beneficios que aportas a la empresa.

Tenemos que ser prácticos e inteligentes; es cuestión de sobrevivir en el ámbito profesional. Cada uno de nosotros tenemos que mirar por el bienestar de los demás y de nuestra empresa, aunque sin olvidarnos de nuestra propia satisfacción. Lo que no debemos perder nunca es nuestra dignidad profesional ni tolerar faltas de respeto a nivel profesional.

¿Qué haces para estar contento a nivel profesional?

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