¿Problemas? Lamentablemente, son algo habitual en nuestras vidas. Tanto las generaciones que llevan años trabajando como las nuevas, que apenas están accediendo al mercado laboral, deben tener claro que van a contar con ellas por lo que son capaces de hacer, conseguir o solucionar con los conocimientos que les aportan sus estudios formales e informales y también sus diferentes experiencias vitales y profesionales.

Tener simplemente unos conocimientos o una titulación no es un factor diferenciador desde hace tiempo debido a la generalización formativa que tenemos actualmente. Por el contrario, sí que marca la diferencia cómo los aplicamos cada uno. No se puede pasar por alto que los conocimientos se deben actualizar de forma constante para ser competitivos en este mercado laboral del siglo XXI. La capacidad de aprendizaje es cada vez más valorada; esto conlleva que las personas seamos los protagonistas de nuestra actualización y adecuación de conocimientos, con independencia de que las organizaciones a las que estamos vinculados puedan ayudarnos en ese proceso. La clave es formarte a pesar de que tus empresas no te proporcionen la formación que precisas.

Muchos, ante los problemas cotidianos de su trabajo o actividad, aplican la solución de siempre y esperan, de forma ilusa, que alguna vez el resultado sea diferente. Si queremos otro tipo de soluciones, el proceso para resolver ese problema tiene que ser totalmente diferente en su forma y planteamiento, pese al riesgo que entrañe.

Dos de las competencias transversales más demandadas en la actualidad (y que considero que van de la mano) son la creatividad y la capacidad de resolución de problemas. Si queremos obtener soluciones nuevas para resolver conflictos o problemas debemos aplicar la creatividad, introduciendo elementos que generen esa posible disrupción.

La creatividad se desarrolla y adquiere practicando y buscando otra forma de hacer las cosas, aunque nos cueste mucho. Por supuesto, ser creativo no supone inventar algo nuevo, porque eso no es fácil; se trata de darle una vuelta a lo existente o a las fórmulas de solución que aplicas para introducir enfoques y matices nuevos.

Os voy a dar unas pautas para aprender a desarrollar la creatividad y resolver los problemas de otra forma en tu entorno profesional y personal:

Primero. Rescata tu curiosidad, la cual almacenaste al crecer. Pregunta tus dudas sobre las cosas y replantéate lo que das por hecho. Olvídate de esas frases lapidarias del tipo “las cosas son así” o “las cosas aquí funcionan de esta manera”.  Si abres tu mente al mundo y piensas de otra forma, descubrirás cosas totalmente diferentes.

Segundo. Separa las diferentes partes del problema que tengas; tendemos a analizarlo como un todo y eso nos nubla la creatividad. El separarlo en bloques o partes diferentes hace que lo miremos de otra forma. Eso puede ayudarte a introducir otras partes o quitar alguna, buscando otra alternativa.

Tercero. Analiza qué necesidad tiene tu cliente interno o externo. Si lo que le estás ofreciendo no le ayuda tienes un problema porque no dudará en buscar alternativas en la competencia. Debes ir actualizando tu cartera de servicios o productos a los tiempos actuales. Por lo tanto, debes experimentar probando nuevas técnicas y metodologías que están disponibles. No dudes en intentar idear algo novedoso, centrándote en lo que necesita tu cliente viendo qué le falta al producto o servicio que ofreces y que ya no cubre esa necesidad al 100%.

Cuarto. Apunta todas las ideas que se te ocurran, por muy descabelladas que parezcan; luego ya las pulirás, descartarás y priorizarás según necesites o te convenga. Lo que no apuntas se olvida. Recomiendo siempre usar también una agenda virtual en el Smartphone donde apuntar las ideas que se te pasen por la cabeza en cualquier momento. A posteriori lo podrás analizar. Se trata de ser empático con las otras partes que participan en ese proceso o tienen que ver con el problema.

Quinto. Observa qué hacen y ofrecen los demás, para coger ideas que puedas adaptar o re utilizar con modificaciones para tu necesidad concreta. Tenemos que tener los ojos bien abiertos para ver qué estrategias o movimientos hacen otros. Todos los días aprendo cosas de los demás y me sorprenden muchas cosas novedosas que en algún momento podría utilizar.

Sexto. Métete presión, poniéndote plazos reales para encontrar alternativas nuevas a un problema; esto nos hace ser más agiles y no utilizar lo de siempre. Sentir la presión nos hace centrarnos y forzarnos muchos más. Aquellas cosas a las que no le ponemos plazo máximo de resolución quedan en nada y no avanzan.

Séptimo. Involucra en el proceso creativo para resolver un problema a personas diferentes, que piensen muy diferente a ti y que pertenezcan a sectores o profesiones que no tienen nada que ver con tu actividad. Esto hace que tengamos partes interesadas nuevas que nos den puntos de vista “locos” a priori, de los que pueden surgir grandes mejoras. Si siempre cuentas con gente de tu mismo rol y que piensan como tú, es difícil, mirar más allá de lo que es aparente para ti.

Octavo. Resérvate momentos de tu día a día para pensar o crear cosas; esto te hace coger el hábito de estar fresco, porque tienes detectados tus momentos más creativos. Se trata de acostumbrarte a hacerlo. Mucha gente busca la inspiración divina para hacer algo y se dan cuenta de que nunca les llega. La inspiración llega empezando y actuando; poco a poco ya iras especializándote. ¿Cómo se aprende a escribir? Escribiendo mucho y, en ese proceso, vas mejorando.

Noveno. Imagina futuros problemas a cosas que haces. Es posible que esto te bloquee, pero te curtirá para estar más preparado para el futuro, aprendiendo a ser capaz de anticiparte antes de que surja el problema y habituarte a encontrar alternativas. Lo debes forzar y practicar; ahora todo puede funcionar e ir sobre ruedas. Pero, ¿Qué puede fallar más adelante? Estar habituado a buscar soluciones te hará ser más rápido que los demás.

Tienes que acostumbrarte a pensar fuera de tu caja mental y con otros parámetros. La vida es cambio y no olvides que, ante los problemas, la queja no ayuda y debes céntrate en buscar soluciones. Las soluciones pasan por buscar otra forma de hacer las cosas debido a que las anteriores no han funcionado o se han quedado obsoletas.

¿Qué haces para buscar nuevas soluciones para tus problemas?

Juan Martínez Salinas

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