Podríamos decir que hoy, más que nunca, es fundamental potenciar la red de relaciones con las personas para tener más opciones en el ámbito profesional. Disponemos de herramientas (apps) que nos permiten estar en contacto con la gente, pero no nos equivoquemos. No consiste en tener muchos contactos online y offline, sino que lo diferenciador es que esas relaciones sean de calidad en ambos canales. Más vale tener pocos contactos y buenos, que tener muchos contactos y débiles.

 

Cuidar las relaciones con las personas

Nuestros contactos necesitan que les dediquemos e invertir tiempo con ellos y viceversa. Sin embargo, hoy en día es habitual confundir el concepto “contacto”.

Un contacto es una persona de tu red es alguien que conoces y (muy importante), te conoce. En algún momento todas las relaciones comienzan y requiere que exista inquietud por ambas partes para que esa relación vaya avanzando. Esto requiere charlar e interactuar para saber más el uno del otro. Analiza en tu red quién, siguiendo esta premisa, es un verdadero contacto.

Ninguna relación profesional y/o personal avanzará si no se genera confianza mutua. Cada persona necesita su tiempo para dar confianza. Te planteo una cuestión. ¿Qué tiene que ocurrir para que confíes en otras personas?

A fuego lento

Personalmente, soy de la opinión de que es cuestión de ir estableciendo fases. La confianza se cuece a fuego lento. Debemos ir poco a poco para conocer más a esa persona, escucharle, ver en qué le podemos ayudar, sentirnos bien con ella, ver qué nos cuadra su forma de actuar, ver que va de frente, que no nos marea, que tiene claro lo que necesita, que no nos deja tirados a la primera de cambio, que cumple su palabra, que es buena persona, que nos acepta tal y como somos, y algunas otras cosas. Todos nos hemos llevado decepciones con algunas personas de algún círculo de confianza. Sin embargo, no podemos hacer responsables a otras personas de lo que no tienen culpa.

Tener relaciones de calidad conlleva aceptar a los demás tal y como son, asumiendo que ninguna persona es perfecta. No podemos pretender que los demás sean como nosotros. Toca centrarnos en lo que nos une. Igualmente, es necesario conocer las áreas de especialidad de cada persona, asegurarnos cómo desempeña su trabajo, qué fama lleva en el sector, cómo se comporta, en qué podemos colaborar, conversar de nuestras actividades profesionales sobre mejoras e innovaciones y ver que esas personas nos impulsan a crecer como profesionales.

Es bueno que tengas claro que no todo el mundo te sirve de contacto y que todos tenemos tiempo limitado para dedicarles. Debes seleccionar bien a qué personas les dedicas tu tiempo y si son merecedoras del mismo. Es bueno seguir conociendo personas que nos enriquezcan.

Os voy a dar mis recomendaciones para que seáis capaces de tener unas relaciones personales y profesionales de calidad.

Primero. Debes decidir qué tiempo tienes para dedicar a tu red de personas. Si bien, en solitario vamos más rápido, junto a otras personas llegaremos mucho más lejos. Dedicarás tiempo a personas con las que te sientas bien y percibas que estáis en la misma onda a la hora de entender las relaciones. Cuidado, porque algunas personas son especialistas en hacer perder el tiempo a los demás.

Segundo. ¿Qué tipo de personas necesitas tener en tu red de contactos? El rol, muchas veces, es lo de menos. Va bien conocer personas de todo tipo de perfiles y muy diferentes a ti; esto nos hace crecer como personas y profesionales. No debemos tener relación con personas solamente para pedirles cosas. Tenemos que estar ahí para lo bueno y lo malo. Si alguien solo se relaciona contigo por lo que le puedas ofrecer, desconfía. Si alguien solamente te llama cuando necesita algo de ti, ya se está retratando cómo es. Las relaciones deben ser correspondidas. Imagínate que tú felicitas el cumpleaños a una persona de tu red, le llamas, le escuchas y le ayudas. Lo único es que esa persona no hace lo contrario contigo, es lógico que te canses, porque observamos que para esa persona no eres importante.

Tercero. Determina claramente cuáles son tus círculos de personas. Es lógico que tengamos relación con diferentes tipos de personas. Debes pensar en qué puedes ayudarles. No tienen que ser grandes cosas; simplemente con mostrarles que estás ahí para escucharles, que te preocupas por ellos o que les ofreces ayuda en cosas que estimas que pueden precisar en la actualidad. Va bien tener identificado a qué se dedica cada persona, qué puede ofrecer, qué necesita y cómo es. Está claro que no debes olvidarte de ti. Es necesario ayudar a los demás, aunque esto no debe suponer olvidarte de ti mismo.

Cuarto. Analiza con qué 20 personas son con las que más te relacionas. Es bueno que averigües qué te aportan, qué te hacen sentir, cómo te comportas cuando estas con ellas, qué te dicen, qué te impulsan a hacer, qué esperan de ti, si te dicen solo lo que quieres oír y otros pequeños detalles que suelen marcar la diferencia. Los estados de ánimo también se imitan. Si estás en una época de crecimiento y/o cambio profesional, cuidado con relacionarte con gente muy negativa o que odia los cambios; te arrastrarán a la forma de ver su mundo.

Quinto. Con tu tribu de personas profesional y/o personal tienes que sentirte cómodo de mostrarte tal y como eres, sin filtros de ningún tipo. Existe un aprecio mutuo, aunque os veáis muy poco, en algunas ocasiones debido a que vivís en localidades o países diferentes. No por vivir en la misma ciudad las relaciones son más estrechas y habituales. Al final, cada uno tenemos nuestra vida y nuestras rutinas.

Sexto. El resto de las personas deben sentir que te acuerdas de ellas en momentos importantes, como cumpleaños, aniversarios, cambios, crisis, etc. Con las nuevas tecnologías podemos apuntar estas cosas y que nos ayuden con avisos. Los pequeños detalles son los que marcan la diferencia. Es estar en contacto habitual (dentro de lo posible) con un simple mensaje, llamándonos o quedando, es fundamental.  Igualmente, con las personas nuevas que aparecen el alguno de tus círculos va bien fijar en el calendario alguna conversación para conoceros más y conseguir que esa relación avance y no se quede estancada, siempre que exista interés por ambas partes.

Séptimo. No olvides ser agradecido cuando otra persona te dedica algo de su tiempo, aunque quizás el resultado no sea el que tú esperabas. Muchas personas que perciben ayuda de otros ni siquiera dan las gracias, ni responden a los mensajes, ni dan ‘feedback’. Con esto puedes conseguir que la próxima vez te ignoren por el trato que les dispensaste.

Octavo. Si te equivocas con alguna persona de tu red no dudes en reconocerlo y pedir disculpas. Muchas veces somos muy orgullosos y no somos capaces de retroceder. Las relaciones con nuestras personas pasan por fases, no olvides reconocerlo. Puede ser que en un momento de tu vida tengas menos contacto con alguna persona a la que quieres mucho, aunque la relación es menos estrecha. No olvides cultivar esa relación de forma mutua para que no se enfríe. Aunque en ocasiones también debemos aprender a dejar marchar a personas de nuestro entorno.

Las relaciones, para que sean de calidad, se deben cuidar; si no lo hacemos, se estancan y en algunas ocasiones se pierden. Al final, parte de nosotros son las personas con las que tenemos relación. No olvidemos que los buenos contactos requieren inversión de tiempo para que sean de esas personas que dejan huella en alguna faceta de nuestra vida.

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