Enredados

Por Wesley Lee

Red ZAC, una red social pública de innovación 100% zaragozana capaz de revolucionar la administración.

Avanzaba hace unos días en el primer post de Cocina Abierta detalles sobre uno de los proyectos estrella de Zaragoza Activa, la Red ZAC. Una red social única hasta la fecha que según Raúl Oliván puede redefinir la relación entre la administración pública y sus usuarios desdibujando las fronteras existentes hoy en día. Así que, levantada mi curiosidad, he buceado entre los entresijos de este proyecto público que desde 2013 dicen que está en fase beta permanente.

La Red ZAC la componen a día de hoy 7.613 usuarios de Zaragoza Activa. Un montón de personas que han introducido sus datos de manera más o menos completa para, principalmente, asistir a alguna de las actividades programadas y, en menor medida, crear comunidad. Estos son los dos pilares que sustentan esta herramienta digital cuya razón de ser y objetivo principal es mejorar la conversación entre la administración pública y sus ciudadanos. Una conversación que genera de por si un capital social tan desconocido como valioso, y cuyo valor añadido, el que resulte, desean poner al servicio de la sociedad.

Pero empecemos por el principio y veamos cuáles son los perfiles que conforman esta red de personas y profesionales que comparten proyecto público. Quiénes son, a qué dedican su tiempo, por qué están en Zaragoza Activa o para qué utilizan sus servicios. Y lo que para mí es más interesante, si entre sus miembros existe una relación virtual real. Si la red está funcionando como una comunidad que intercambia experiencias y opiniones online o se ciñe, por el momento, a ser un repositorio de perfiles profesionales que solicitan participar en un evento. No me detendré en exponer para qué sirve Red ZAC, ya lo explican en muchos sitios, pero sí en contar cuál es su perfil de usuario genérico, quién está detrás de los números. Las estadísticas nos chivan que la persona que utiliza este servicio público tiene de media 37 años, es mayoritariamente hombre (51%) y posee un título superior (70%). Datos generales que nos dan una idea, pero que sería mucho más interesante completar con otros sobre los sectores profesionales mayoritarios, el porcentaje medio de asistencia a actividades o la trazabilidad del uso que hacen de Zaragoza Activa. Esto es, si el usuario medio comenzó utilizando la Biblioteca Cubit y evolucionó pasando por otros programas como el Semillero de Ideas, La Colaboradora o #25 Talentos, por ejemplo. En definitiva, datos que permitirían conocer el grado de compromiso del usuario para con este servicio público, así como su grado de integración en el mismo.

Nacho Bueno

Y la pregunta clave que me hago es ¿funciona?. Teniendo en cuenta que mis conocimientos en redes sociales se limitan a los de un usuario habitual con la mente muy abierta, me atrevería a responder que sí funciona, pero a medias por ahora. Es indiscutible que RedZAC es un nuevo canal de información entre el Ayuntamiento de Zaragoza y sus ciudadanos. Una herramienta que se ajusta a los nuevos tiempos y que habla el idioma de las miles de personas que utilizamos los servicios de Zaragoza Activa permitiendo un diálogo antes inexistente.

Una de sus funcionalidades principales es un sistema de evaluación de actividades virtual y anónimo tan sencillo como evidente, y que me pregunto cómo no se está adaptando ya como buena práctica a los demás servicios públicos locales. Se trata de un sistema que permite el feedback de los usuarios a través de la evaluación de las actividades a las que asisten, así como de sus ponentes. Además, permite a los usuarios compartir públicamente mensajes en los muros de las actividades, contactar con los que imparten las sesiones o conocer los perfiles del resto de asistentes. Una información que, por un lado, facilita la labor de los técnicos responsables de calibrar el interés real de los contenidos programados y, por otro, permite a los asistentes exprimir las oportunidades de conexión generadas. Por ejemplo, la valoración general de las actividades desde el comienzo de su registro digital en septiembre de 2015 – esto son 353 actividades a las que asistieron 2.848 personas hasta la fecha – es de 4,42 puntos sobre un total de cinco, siendo los formadores los que reciben la mayor nota con un 4,58. El análisis de estas evaluaciones resulta un recurso fundamental para definir una estrategia óptima de programación, sobre todo cuando se agendan cientos de actividades al año. Y poner sus resultados a disposición de los usuarios, un ejercicio honesto de transparencia.

Del mismo modo, la gestión de esta red ha permitido desarrollar los ZAC Coins, un sistema de moneda digital propio que penaliza a aquellos inscritos que no se presentan a las actividades, malgastando de este modo plazas y recursos innecesariamente. Este sistema puede considerarse hoy un éxito al lograr en ocho meses reducir el índice de absentismo de las actividades de un 50% al 10% y, en consecuencia, limitar la cantidad de recursos públicos desperdiciados.

Una comunidad virtual

Pero hablar de crear comunidad y con qué objetivo es otra cosa, y mucho más compleja. Por el momento, los responsables de Red ZAC analizan de manera limitada los movimientos internos de la red. Sabemos que los usarios establecen un primer vínculo a través de solicitudes de contacto, similar a ser amigo en Facebook, pero no sabemos qué pasa a partir de ahí. Si realmente existe una conversación entre ellos, cuáles son las palabras clave utilizadas, qué perfiles o sectores profesionales se relacionan más, si existen comunidades afines por intereses o cuál es su nivel de cohesión son datos que a día de hoy no están disponibles. Bien por falta de recursos o porque como afirma Jesús Alaviano, responsable de comunicación de Zaragoza Activa, Red ZAC es una herramienta de andar por casa que no aspira a sustituir a ninguna otra red social ya existente. Lo que es seguro es que se trata de una delgada línea roja difícil de gestionar. Aunque es importante conocer determinados detalles para evolucionar y mejorar la herramienta, es indudable la necesidad de limitar estrictamente el acceso a la información que proporciona Red ZAC, así como el uso que se le dé. Conocer quiénes se intercambian mensajes, su contenido o incluso su índice de frecuencia son datos codiciados que debemos guardar con celo. Una comunidad virtual de este tipo tiene muchas posibilidades, sobre todo en un entorno proactivo como es Zaragoza Activa, pero hay que cuidarla con mimo.

Además, exigir el registro de los usuarios para inscribirse en actividades es una manera de ordenar la información y conocer mejor la funcionalidad de los servicios prestados, pero es también una barrera para los más celosos de su privacidad. Conozco casos de personas que han preferido no incribirse en actividades de Zaragoza Activa, recordemos que se trata de un organismo público y abierto a todos, por no querer proporcionar sus datos. Y es entendible. Vivimos vidas monitorizadas por nuestra huella digital, ignorantes del uso que se puede hacer de ella. Así que cuando prestamos nuestros datos tiene que ser por una buena razón, porque nos resulta útil o resuelve problemas.

Visto lo visto, los siete mil usuarios de Zaragoza Activa sí desean inscribirse en sus actividades y recibir certificados de asistencia pero, si analizamos el bajo número de usuarios activos o perfiles cuyos datos están completos a día de hoy, apenas un 5%, quizás no entiendan una comunidad virtual tal y como la que hoy encontramos en Red ZAC. Definitivamente, se trata de un experimento que mejora la comunicación entre la administración pública local y sus ciudadanos a través de conversaciones horizontales basadas en la transparencia de la información, la inmediatez y el intercambio de opiniones. Algo que hasta ahora no ha sido fácil. Y aunque es cierto que ha recorrido parte del camino, todavía queda mucho por hacer.

Desconocemos si existen otras redes públicas virtuales que funcionen y que sirvan de inspiración para orientar la estrategia de Red ZAC, un proyecto que por el momento es 100% innovación zaragozana. Y en eso están sus responsables, definiendo objetivos, evolucionando y reiventándose por el camino para encontrarle la mayor utilidad. Tanto para la administación como para su comunidad de usuarios, o lo que es decir lo mismo, nosotros. El resultado, ese híbrido entre red social y portal de servicios cuyo germen puede estar en Red ZAC, será quién marque un antes y un después en la relación entre la administración y los ciudadanos. Vamos por buen camino.

Foto: Wesley Lee y Nacho Bueno

Pilar Balet

Pilar Balet

Pilar Balet es consultora de comunicación por el cambio social. Fundadora de la consultoría social La mar de gente Comunicación y Coordinadora de Comunicación y Marketing en Stone Soup Consulting. Trabajo en proyectos orientados a la profesionalización y fortalecimiento del tercer sector, la participación ciudadana, el activismo, la medición del impacto social y la transparencia de las entidades.

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