La gente solo se preocupa de su futuro laboral cuando se encuentra sin trabajo y/o su trabajo actual corre peligro. Sin embargo, hoy hablamos de un concepto clave en este sentido: La prospección de empresas. ¿Sabes que es?

Debido a la fractura que lleva sufriendo hace años el mercado laboral las relaciones laborales “para toda la vida” son cada vez más escasas. Éste es cada vez más frágil y temporal, siendo lo habitual trabajar por proyectos que tienen fecha fin. La media de duración de los trabajadores en las empresas suele variar entre 1 y 3 años. Ya no es habitual permanecer 7 u 8 años en la misma empresa. Depende, claro está, de cada persona y sus circunstancias, aunque no es lo más mayoritario.

¿Cuántos años llevas trabajando en tu empresa actual? 

El tiempo que estemos trabajando en una empresa tenemos que estar involucrados. No podemos olvidar que las empresas son entes con ánimo de lucro y tienen sus intereses. Por eso, no debes nunca olvidarte de tus intereses profesionales, es decir, si tú no te preocupas por tus necesidades y futuro profesional, nadie lo hará. La empresa y sus dirigentes pueden estar muy contentos con tu rendimiento y evolución, sin embargo, si llegan malos tiempos o circunstancias no previstas (reestructuración, fusiones, etc.), no dudarán en desprenderse de ti si es necesario (aunque les pueda doler).

Por supuesto, uno puede tener trabajo y no estar buscando alternativas activamente, aunque nunca debamos dejar de estar abiertos al mercado laboral, es decir, a escuchar opciones que nos puedan proponer otros.

Por eso, es muy importante que, aunque tengamos empleo, sigamos aprendiendo, actualizando y reciclándonos en lo profesional, es decir, estar preparados con nuestras competencias para cuando se pueda precisar. La vida profesional puede cambiar de un día para otro, así como la vida misma, aunque estés viviendo una época de estabilidad profesional.

El camino de la prospección empresarial

Si por el contrario estás sin trabajo y necesitas un empleo (y/o tienes empleo, aunque no estés satisfecho), es vital hacer una prospección constante de empresas en las que podrías encajar.

Aquí te dejo algunos consejos sobre cómo hacer de forma adecuada esa prospección de empresas en las que poder trabajar:

Primero. – Nos toca definir muy bien cuál es el tipo de empresa ideal para ti, el tamaño adecuado, el sector ideal de esa organización que buscas, tu rol o perfil profesional o cuáles son las tres cosas que más valoras de una empresa, las dos que más te sacan de quicio, el tipo de empresa que no te encaja y qué valores debe representar. Se trata de buscar el encaje en una empresa, viendo esa adaptación a lo que ellos precisan y a lo que nosotros buscamos. Se trata de encontrar un sitio que nos permita mostrar nuestro valor profesional y en el que nos acepten tal y como somos.

Segundo. – Una vez tengamos claro todo lo que he comentado en el punto anterior, toca poner nombres a esas organizaciones que encajan con lo que buscamos y necesitamos. Si te salen 50 empresas que cumplen ese perfil, te va a tocar priorizar por afinidad para ti. Es decir, en cuál de ellas te encantaría trabajar e ir ordenando de mayor a menor hasta llegar a la número 50. En este caso, comenzaría a trazar la estrategia adecuada y personalizada para trabajar en esas primeras 10 empresas.

Recopilar, observar, analizar…

Tercero. – Cada compañía es única y, por ende, la estrategia a seguir tendrá que ser diferente. Si, por ejemplo, está despidiendo gente, es bastante probable que no te vayan a contratar. Debemos investigar su situación real en este momento. Habrá que tener claro qué tipo de perfiles requieren, qué proyectos gestionan, cómo son los procesos de selección, qué canales de reclutamiento utilizan, qué personas conoces que trabajan ahí y otros factores que te pueden venir muy bien para trazar tu plan a seguir. Primero debes recopilar, observar, analizar, trazar el plan y ejecutarlo.

Cuarto. – No olvides llevar un control en un cuaderno, base de datos o documento de office para saber en qué estado están tus candidaturas y/o los procesos de selección en los que participas. Aunque os recomiendo ir un paso más allá y tener una base de datos de empresas indicando: nombre, personas que conoces (pon cargo y forma de contacto), características, historia o datos relevantes, puestos que precisan y demás apartados que sean relevantes para ti. Aunque en su momento no consiguieses trabajar en esas empresas, es bueno que potencies el contacto con esas personas.

Muestra tu valor

Quinto. – Una clave diferenciadora es que potencies tus relaciones con otras personas que trabajan en empresas que encajan con tu forma de ver la vida y en las que no te importaría trabajar en un futuro. Así que busca la conversación con personas de las empresas que te gustan. Muéstrales tu valor profesional. Investiga en qué puedes ayudarles. Busca la conversación inteligente y la interactuación más allá de vender tu candidatura. Se trata de estar ahí presente en la vida de esas personas y que te tengan identificado para cuando puedan precisar a una persona con tu bagaje. Las oportunidades, a veces, surgen cuando conocen a una persona con un perfil determinado.

Sexto. – Debes estar atento de aperturas en tu zona de residencia, es decir, empresas nuevas que se instalan, que amplían infraestructuras, que inician nuevas vías de producción, que se fusionan, etc. y que esto supone crecimiento de estructura y, por ende, de personas en algunas áreas y roles. Antes de soltar la caña para mandarles tu candidatura, investiga un poco y analiza la mejor estrategia a seguir consiguiendo saber qué persona será la encargada de llevar esa ampliación. Es clave conectar con las personas decisoras dentro de las empresas de tu interés.

¿Y ahora qué?

La prospección activa de empresas requiere organización, metodología y proactividad. Tenemos que anticiparnos y no olvidar que si algo queremos, tenemos que ir a buscarlo. En ocasiones esperamos a que alguien nos pase un contacto, aunque vemos que eso se demora y pasan las semanas. Busca otras alternativas que puedan funcionar. Lo que no da resultados es esperar a que la oportunidad nos llegue dada. Tenemos que asumir riesgos, eso sí, controlados y viendo que el plan elegido puede ser adecuado. Lo peor que puede pasar es que nos ignoren o nos digan que no. En esta vida nos tenemos que arrepentir de lo que no intentamos, pero nunca de los que intentamos.

No se trata de hacer lo que hace todo el mundo sino de adaptarnos a las circunstancias de cada empresa y su forma de actuar. Haz cosas que puedan dar resultados adecuados para ti, aunque suponga ir más lento. Sin embargo, procura que sea de forma más segura. Lo peor de la prospección es la premura, es decir, correr mucho y no preparar el plan. Tienes que saber controlarte y respetar los tiempos correctos.

Si conoces a gente en una evento o charla y no intercambias tarjetas busca sus datos en alguna red profesional y conecta con esa persona recordándole que os conocisteis en ducho evento y, después, potencia seguir avanzando en esa relación.

¿Por qué motivo te cuesta tanto hacer una buena prospección de empresas?

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