Los emprendedores y emprendedoras son verdaderos héroes y heroínas. ¿Por qué? Porque están hechos de una pasta especial. Algunos de vosotros pensareis que la persona que decide emprender, desde su infancia lo tenía claro; nada más lejos de la realidad. Pero, ¿sabes en qué nivel de desarrollo está el intraemprendimiento en tu empresa? 

La inercia nos “empuja” a estudiar, especializarnos y buscar un trabajo de provecho que nos permita vivir y desarrollarnos. Cuando uno ya está metido en el mundo laboral, se da cuenta de la diversidad de empresas, jefes, compañeros, ambientes de trabajo y condiciones que existen en el mercado laboral. 

Tienes que encontrar un lugar en donde encajes y te acepten tal y como eres. Es importante tener un empleo o un proyecto que te permita desarrollarte, que te dé libertad, capacidad de organizarte, de ampliar miras y que te satisfaga. Igualmente, es necesario encontrar una empresa y/o proyecto que sepa apreciar y valorar tu potencial, tu capacidad de trabajo y la forma que tienes de hacer las cosas. No todas las empresas encajan en cualquier persona y viceversa. Cada ecosistema empresarial es único, especial y diferente. Toca adaptarnos el uno al otro para avanzar en equipo.

Algunas personas, tras experimentar el periplo laboral, han tomado la decisión de emprender y decidir en qué proyectos colaborar y qué tareas realizar. Son dueños de su tiempo, aunque les toca hacer frente a todo el riesgo, que antes solo asumía la empresa para la que trabajaban. Eso sí, emprender es una opción más, que se debe meditar. Siempre aconsejo que se haga por convicción y no solo por necesidad o desesperación. Toca tener claro qué necesidad vas a cubrir, en qué segmento y para qué público concreto.

El intraemprendimiento

Eso sí, existen figuras intermedias. Una opción que las empresas de cualquier tamaño cada vez prueban y experimentan más, es el intraemprendimiento. Algunos os preguntaréis qué es eso del intraemprendimiento. Para explicarlo de una forma clara, consiste en desarrollar ideas, crear cosas, experimentar e innovar en productos, servicios o proyectos corporativos.

Para que esto ocurra es necesario que la cúpula directiva de la organización permita a la gente dejar hacer. Os dejo las claves necesarias para implementar un intraemprendimiento real y activo en cualquier organización:

Primero. La empresa debe potenciar, permitir y liderar el impulso estratégico para que la gente que trabaja en la organización proponga ideas y proyectos y permita desarrollarlos. En ocasiones, se potencia que la gente tenga ideas, aunque luego quedan en un cajón o en nada, porque no se ayuda ni aporta recursos de la organización para avanzar en ellas. Incluso, en ocasiones, la organización les pone mil trabas.

Segundo. Debemos ver el intraemprendimiento como una inversión y no como un coste. Supone permitir líneas de investigación y pruebas prioritarias para el desarrollo de la empresa. Se trata de trabajar y dar forma a productos, servicios o nuevas líneas de negocio en fase beta, para ver su encaje y aceptación en el mercado y en sus clientes. Una vez se vea receptividad, ya se puede mejorar ese proyecto beta y plantearse inversiones más importantes, si fueran necesarias.

Tercero. Es una forma de premiar a nuestras personas, permitiéndoles invertir tiempo de trabajo en desarrollar nuevas cosas, probando, analizando y avanzando. Esto conlleva permitir asumir riesgos. Lo que está claro es que para lograr resultados nuevos o diferentes, toca hacer cosas nuevas o hacer lo mismo con un cambio de 180º. Es una forma única de conseguir fidelizar a las personas que ya están trabajando en tu empresa. Esto les da una motivación extra. La gente quiere sentirse útil y encontrarle nuevos sentidos a su trabajo, siempre que el resto de cosas acompañen.

Cuarto. Es una forma de diversificar el negocio hacia otros sectores o subsectores afines al principal de la empresa. Está bien estar especializados, aunque sin perder de vista la globalidad. Algunas empresas han desaparecido por exceso de éxito. Se han confiado en que su producto demandado y querido por sus clientes era eterno. Mirando a otro lado cuando se hablaba de mejora o innovación del producto o servicio que ofrecían. Toca tener amplitud de miras y saber ampliar el negocio, para aumentar las opciones de desarrollo empresarial.

Quinto. Es una forma adecuada de ampliar la zona de confort de la empresa, impulsada por el equipo directivo. Al final, las empresas y sus personas caemos en las mismas rutinas y hábitos, haciendo más de lo mismo. Las empresas tienen que ser ágiles, proactivas, adaptables y resolutivas. Esto se consigue enarbolando de forma real y práctica la innovación y el cambio como única forma de avanzar, crecer y producir más.

Sexto. El intraemprendimiento requiere estar rodeado de un músculo amplio de personas que tiran de él para conseguir contagiar ese espíritu a todas las personas de la compañía. Desarrollar nuevas cosas, proyectos o líneas de mercado es una travesía en el desierto, que hará que tengamos que probar muchas cosas que no funcionan y seguir intentándolo, porque la necesidad, la oportunidad y la demanda de ese producto o servicio puede estar ahí.

Séptimo. Debemos estar atentos en el ámbito corporativo a las tendencias, a la competencia y al mercado. No podemos permitirnos el lujo de solo mirarnos nuestro ombligo y olvidarnos de lo que ocurre fuera. El mundo avanza a pasos agigantados y con mucha celeridad. Si no avanzamos con el mismo paso, nos quedamos por el camino, muy a nuestro pesar.

Octavo. Nos toca seguir siendo exigentes, aunque no vaya bien. Esto conlleva ir un paso por delante. Si tu producto funciona muy bien, sigue buscando formas y fórmulas de mejorarlo, escuchando a tu cliente real y potencial, preguntándoles: qué otras mejoras valorarán de nuestro producto o servicio, qué otro tipo de necesidades tendrían con respecto a este producto o servicios que no se cubren… Un cliente, una vez que se va, raramente vuelve y es una marcha silenciosa en muchas ocasiones; cada vez existe menos fidelidad a las empresas, en parte porque se han olvidado de hacer sentir especial a su cliente.

Intraemprender en las empresas requiere tener una estructura estratégica que dé soporte a esto. Si innovar, desarrollar y crear nuevas ideas es un extra a su trabajo, pocas personas se suman a este carro. Se debe destinar una parte de la jornada a poder experimentar y dedicarse a ese proyecto intraemprendedor. Esto supone que la cúpula directiva sea valiente e inteligente, sabiendo que, con paciencia, esto puede tener resultados que sean beneficiosos para la empresa y sus integrantes.

El mayor riesgo del intraemprendimiento es querer resultados y beneficios para ayer, está claro que, en función del tamaño de la organización, los riesgos a acometer y los recursos a invertir son muy diferentes y más o menos limitados.

Se trata de apostar por el presente y el futuro de la compañía, sin dejarse llevar por el miedo, la pereza o el conformismo. Evita no desmotivar a tu gente y consigue involucrarles en esa estrategia intraemprendedora para que tengan ganas de seguir remando fuerte en vuestro buque. Se debe fomentar que involucrarán en todo el proceso, poniendo al empleado en el centro del intraemprendimiento, siempre que sean cosas viables e interesantes para la actividad productiva de la compañía.

¿En qué nivel de desarrollo está el intraemprendimiento en tu empresa?

Sobre el autor

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *