Por Baldesca Lahuerta
Cada vez que concluimos una acción formativa surge la misma inquietud: cómo habrá contribuido a mejorar las competencias emprendedoras de los/las asistentes y qué contenido específico les será útil para mejorar su actividad y desarrollo profesional. No siempre contamos con datos que aclaren dudas o el panorama ni con respuestas que orienten la planificación a medio plazo. Aun así, hay algo incuestionable: la formación sigue siendo un pilar imprescindible, y acompañar el crecimiento de las personas que dinamizan nuestro ecosistema es una de las responsabilidades principales de Zaragoza Activa.
Nos dimos cuenta enseguida que en lugar de buscar respuestas tendríamos que comenzar a hacernos mejores preguntas, en lugar de pensar el “qué programamos”, comenzamos a pensar en “para qué” y “para quiénes” diseñamos acciones formativas. Y fue, en ese instante, cuando surgió la idea de la detección de necesidades como punto de partida en el diseño de una estrategia que recogiera las demandas de todos los/las agentes de los ecosistemas emprendedores de la ciudad y
definir así una planificación conjunta, participada y colaborativa. ¿Cómo se reinventa un programa público en un entorno que que no para de moverse?
En primer lugar haciendo un diagnóstico estratégico que dibujara una realidad llena de contrastes, pero también una hoja de ruta hacia 2026. Este análisis es un ejercicio de honestidad brutal que revela tanto las fortalezas ocultas como las debilidades más urgentes.
Hemos buceado en el análisis de más de quince años de encuestas de evaluación, en un estudio DAFO con los/las docentes y en la definición de un taller interno que situase bien nuestra misión, visión y valores y en este primer post os diremos los cinco hallazgos más reveladores.

1. La paradoja del secreto mejor guardado: Programación de calidad que no llega a todos.
Aquí encontramos la principal contradicción de Zaragoza Activa. Nuestra mayor fortaleza, reconocida por un 66,7% de su comunidad, es ofrecer una programación actualizada, diversa, gratuita y de calidad. Un pilar fundamental que debería ser nuestra mejor carta de presentación.
Sin embargo, esta fortaleza choca frontalmente con dos de sus debilidades más críticas: una falta de segmentación clara de públicos (identificada por el mismo 66,7%) y una comunicación insuficiente (señalada por el 40%). Esta tensión crea el arquetipo del “secreto mejor guardado”: un servicio público excelente que, a pesar de su valor, lucha por conectar con nuevas audiencias.
«Lo que hace ZAC no se conoce, siempre llegamos a las mismas personas.»
2. El factor humano: La experiencia real y el valor de las personas.
En un mundo saturado de cursos online y tutoriales genéricos, en ZAC tenemos un as en la manga: las personas. Una de sus fortalezas más valoradas (53,3%) es contar con docentes referentes con experiencia propia y compromiso con Zaragoza Activa. Esto es crucial. No se trata solo de transmitir conocimiento teórico, sino de aportar credibilidad, cercanía y un aprendizaje validado por la experiencia de quienes ya han recorrido el camino del emprendimiento. Esta conexión humana es un pilar fundamental de nuestra estrategia. De hecho, nuestra misión lo deja claro: ofrecer experiencias “desarrolladas en colaboración con agentes y profesionales de referencia”. Este enfoque se alinea perfectamente con uno de sus valores clave, la empatía, demostrando su capacidad para escuchar y comprender las necesidades reales de nuestro público.
«Como docentes que hemos pasado por el proceso, podemos contar la experiencia propia. Esto es muy útil para los nuevos emprendedores.»

3. El doble filo digital: De la urgencia por renovarse a la mayor oportunidad de crecimiento.
El diagnóstico pone sobre la mesa una tensión digital evidente. Por un lado, una de las debilidades más sentidas por la comunidad (53,3%) es tener una plataforma web obsoleta, con deficiencias técnicas y de usabilidad que dificultan el acceso a su valiosa programación. Pero justo en el lado opuesto de la balanza, la mayor oportunidad detectada es la expansión de nuevos formatos de aprendizaje, considerada clave por un abrumador 73,3%. Esta situación no es solo un problema técnico a resolver; es una llamada a la acción para una transformación digital que es fundamental para la supervivencia y relevancia de ZAC, especialmente ante la amenaza del “avance de la formación digital y el cambio en los hábitos de aprendizaje”.
4. El desafío del espacio físico: Cuando la ubicación se convierte en un reto estratégico.
A veces, los mayores desafíos no son conceptuales, sino físicos. El análisis identifica como la principal amenaza (53,3%) una nueva ubicación menos accesible, atractiva y conectada. Un factor que podría desincentivar la participación y la creación de comunidad. El sentimiento de la comunidad es claro y directo, reflejando una preocupación tangible que va más allá de la simple logística. El espacio tiene potencial, pero el entorno, la logística y la accesibilidad para llegar hasta aquí desalientan. Lejos de ignorar este problema, la nueva estrategia lo aborda de frente con un eje estratégico completo (“Nuestros espacios y entorno”). El objetivo no es solo mitigar el problema, sino convertirlo en una oportunidad, buscando no solo incrementar la habitabilidad del espacio interior, sino también aprovechar los espacios exteriores como la explanada o la fachada para desarrollar nuevas actividades y fortalecer, precisamente, el sentido de comunidad.

5. Más allá de la startup: Una visión inclusiva para todo tipo de emprendedores.
Quizás la revelación más estratégica es cómo desde Zaragoza Activa planeamos solucionar su principal debilidad: la falta de segmentación. La respuesta es una definición mucho más amplia, inclusiva y moderna de lo que significa “emprender” hoy en día y así la estrategia identifica cuatro públicos objetivo claros: pre-emprendedores, nuevos emprendedores, pequeños emprendedores y empresas con actitud emprendedora.
Esta segmentación es en sí revolucionaria porque reconoce que el emprendimiento no es un camino único. Al definir y atender las necesidades específicas de cada grupo, no solo demostramos una comprensión profunda de la realidad económica actual, sino que cumplimos con el mandato como servicio público: apoyar a un tejido económico más amplio y diverso para la ciudad, desde la persona desempleada hasta el pequeño comercio que busca modernizarse.
Esta hoja de ruta para 2026, basada en un valiente ejercicio de honestidad, es mucho más que una simple lista de problemas y oportunidades. Es un acto de autoconciencia que sienta las bases para una transformación significativa, demostrando que escuchar a nuestra comunidad es el primer paso para construir un futuro relevante.
La verdadera lección aquí es que la estrategia nace de la honestidad. En un mundo que exige una adaptación constante, ¿podría este modelo de escucha profunda y reinvención estratégica ser el camino a seguir para otros programas de emprendimiento?