Lo quiero para ayer. Resiliencia vs. Digifrenia

"Se cierran puertas..."

¡Vaya dos palabros! Seguramente muchos de vosotros no los habreis oído nunca… yo admito que hasta hace poco, tampoco. Sin embargo hablan de algo evidente del momento actual, del momento líquido, inestable, inmediato, cambiante que estamos viviendo.

Resiliencia es un término que podemos encontrar en numerosas disciplinas científicas, pero la que nos concierne es la referida a la Ecología en el ámbito de la Antropología y Sociología. Permitidme un resumen no académico del término:

“Resiliencia es la capacidad de las agrupaciones sociales (comunidades, empresas, sociedades, etc…) y de los individuos que conforman las mismas de reaccionar, afrontar y adaptarse a los cambios en su entorno (medioambientales, sociales, organizativos, económicos…).”

Todos tenemos mecanismos propios de resiliencia. Por ejemplo (y desgraciadamente) frente a la crisis hemos adoptado una posición psicológica motivacional aunque no terminemos de creérnosla. Bajo el mantra “la crisis no es un problema, es una oportunidad” que tanto ha extendido el Coaching new age (otro día hablaré de hacer esto una forma de negocio…), reside un autoengaño que nos permite resistir la presión psicológica de la incertidumbre causada de la reflexión sobre nuestro día de mañana: cuándo encontraré trabajo, que haré cuando se me acabe el paro, qué voy a hacer para pagar el trimestre, me tocará a mí el ERE, etc…

En absoluto digo que esta actitud esté mal, es más, creo que es muy positiva a la hora de evitar frustraciones y estados depresivos. Ahora bien, a veces se hacen insuficientes, ya que se ven claramente afectados por el otro concepto que incluyo en el título: la digifrenia.

Al contrario que el primer término, la digifrenia es un término muy reciente ideado por el teórico Douglas Rushkoff en su libro “Present Shock: When Everything Happens Now” (o traducido: “El Shock del Presente: cuando todo ocurre ya”; aquí un extracto). Digifrenia es la unión de dos conceptos: “digi”, como parte de “digital”; y “frenia”, como sufijo que se refiere a un trastorno mental.

Rushkoff define grosso modo digifrenia como “la presión generada de la tensión entre el bombardeo digital y los biorritmos naturales del ser humano”. De forma más concreta, y sintetizando un poco todo lo que dice en su libro, deduzco digifrenia como lo siguiente:

“Digifrenia es aquella aflicción resultante de intentar asimilar en nuestra propia forma de vida los tiempos y modos propios de los procesos computerizados digitales, es decir, inmediatos y multipolares. Genera una frustración causada por nuestra incapacidad de manejar nuestras actividades e identidades múltiples simultáneamente.”

Señores, señoras… esto es REAL como la vida misma. Sólo hay que ver el cambio de paradigma en la mayoría de parcelas de “lo social”, en especial en el mercado laboral, y especialmente en trabajos relacionados con la difusión de la información (ej.: redacciones de los periódicos). Esto conlleva consecuencias peligrosas:

| Primar la inmediatez, por encima de todas las cosas. Hemos aplicado la frase típica de jefe de “lo quiero para ayer” a nuestra propia existencia. Queremos todo AHORA y ello provoca que no valoremos realmente la calidad y sostenibilidad de las cosas, sino más bien la disponibilidad. Es una actitud cortoplacista que lo que provoca es no terminar de adoptar totalmente formas de enfrentarse a la realidad, estando permanentemente en un estado de adaptación al entorno: cuando estamos aprendiendo a reaccionar a un nuevo cambio del entorno, viene otro cambio que se solapa al anterior, ahogándonos y sometiéndonos a una presión digital.

Consecuencia: se pierde calidad vital y se incrementa la presión psicológica (el estrés) de tiempos cada vez más limitados para asumir toda la información que requerimos para adaptarnos a cambios permanentes.

| Obligación de ser multitarea de forma simultánea. La digifrenia provoca también que estemos en varios proyectos a la vez debido al anterior punto: la necesidad de tenerlo todo para YA. Desde el punto de vista de la resiliencia, lo que provoca es un agotamiento de nuestra capacidad de asimilar el conocimiento para enfrentarnos al presente, debido a una falsa necesidad de estar al día en todo momento, haciéndonos esclavos de la información.

Consecuencia: nuestra capacidad de organización se ve seriamente trastocada y perdemos la línea diferencial creativa entre objetivos. Me explico: no somos capaces de generar aptitudes creativas genuinas para alcanzar metas concretas, sino que al final utilizamos los mismos recursos para intentar alcanzar todas a la vez… con el estrés psicológico que ello conlleva. Además, se genera un efecto de frustación por no ver alcanzados los objetivos en los tiempos que se imponen.

| Dispersión, interrupciones, falta de foco. Otra consecuencia de la digifrenia es la incapacidad para llevar a cabo una tarea concreta “del tirón”, a causa del punto anterior de la necesidad de llevar varias tareas de forma simultánea. En lo que respecto a nuestra resiliencia, los estímulos permanentes que recibimos desde fuera provocan que nos cueste más hallar itinerarios para adaptarnos al medio social cambiante.

Consecuencia: frustración de no ver resultados concretos de nuestras acciones y una gran dificultad para terminar proyectos pensados a largo plazo.

| Asimilar entornos laborales a entornos vitales. Cada vez nos cuesta más diferenciar un espacio laboral a un espacio fuera de lo laboral. Estamos volviendo algo “natural” el hecho de trabajar para nuestra empresa fuera de horarios y espacios para tal efecto, lo que conlleva a enajenar nuestra vida privada de la pública. Ejemplos muy evidentes son Google, Apple, Microsoft… que convierten sus oficinas en espacios habitables para que el trabajador no tenga que salir de la oficina para desarrollar ideas. La desconexión TOTAL es esencial para afrontar los cambios. Someternos a entornos de permanente estrés psicológico impide, necesariamente, nuestra eficiencia a la hora de reaccionar frente a cambios del entorno.

Consecuencia: incapacidad de tener “espacios de reflexión” sobre nuestros objetivos vitales, sino limitar estos a objetivos profesionales.

…HAY ESPERANZA…

El otro día pude ver una conferencia muy interesante sobre entornos colaborativos, dirigida por Luis Tamayo de OuiShare en Plaza Activa. Hablaba de modelos de negocio colaborativos, pero consciente o inconscientemente dio una serie de claves para combatir la digifrenia y mejorar, por ende, nuestra resiliencia. Creo que son útiles para adaptarnos a esta Sociedad en permanente cambio, y por eso os transmito tres que me parecieron fundamentales:

1. “Pensar en eficiencia y no en eficacia”. Debemos dirigirnos hacia la sostenibilidad en el tiempo de nuestra forma de pensar, y no aplicar parches para ir tirando hacia adelante. No hay que pensar en los beneficios a corto plazo, hay que pensar en nuestros proyectos vitales a largo plazo. Reflexionar con calma el dónde quiero estar a 5 años vista y apostar por ese proyecto aunque cueste más, aunque duela… y no tener miedo a adoptar decisiones difíciles.

2. “Los buenos proyectos requieren salir de la ‘zona de confort’: requieren relaciones de confianza, cocidas a fuego lento, y muy empáticas”. A veces es bueno salir de nuestras rutinas. Hay que desconectar para conectar con el mundo. Hay que tomarse con calma nuestros proyectos vitales y moldear nuestras metas conforme va pasando el tiempo para hacernos más fuertes a los cambios que vengan desde fuera.

3. “Cambiar la mentalidad del poseer a compartir recursos”. Hablar con más, relacionarnos con más gente, compartir nuestras experiencias y nuestras ideas… Las opiniones de terceros son necesarias para mejorar nuestras perspectivas, ya que nos dan un punto de vista alejado de nuestra realidad cotidiana y pueden facilitarnos colaboraciones que nos ayuden a alcanzar nuestras metas.

No sé si estos consejos pueden cambiar la situación económica global… pero desde luego hacen que la vida sea más fácil… A mí, por lo menos, me han hecho un poco menos “digital”.

Una frase: “Si quieres trabajadores creativos, dales tiempo suficiente para jugar” (John Cleese)
Un disco inspirador: The National – Trouble Will Find Me

Foto: “Se cierran puertas…”
Autor: @JoseDValero

José D. Valero Cabrejas

José D. Valero Cabrejas

Gerente en @comcreed. Autónomo (o Freelance, si te gustan los anglicismos). Fotógrafo rookie. Friki de manual. Diseñador. Y periodista... a ratos... 😉

Más Publicaciones - Web


Seguir en Redes Sociales:
TwitterFacebookLinkedIn

0 Comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Contacto

Enviando

© Zaragoza Activa | Diseño gráfico Estudio Mique

Las opiniones y contenidos expresados en los artículos de este blog corresponden únicamente a sus autores. El Blog ZAC no es de ningún modo la voz oficial de Zaragoza Activa.

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account