La primavera tiene algo especial. En este tiempo, los días se alargan, hay más luz, salimos más, estamos de mejor humor y, en general, al igual que en la naturaleza, todo se activa. Y eso, aunque no siempre se piensa, también afecta directamente a cómo compramos y consumimos. Después de meses más tranquilos, más de invierno, más de “me quedo en casa”, la gente vuelve a moverse, a pasear, a mirar escaparates y, con ello, llegan los pequeños caprichos.
Por eso tiene sentido hacerse esta pregunta: si todo cambia ahí fuera, ¿por qué no va a cambiar dentro de tu negocio?
No hace falta hacer grandes campañas, pero sí pequeños ajustes que acompañen este cambio de tiempo.
No hace falta cambiarlo todo, pero sí refrescar sensaciones. Puedes aplicar algunas ideas y técnicas sencillas:
La clave no es que sea una gran reforma, sino que se note que algo ha cambiado. Porque cuando el cliente percibe una novedad, se para, y cuando se para, hay muchas posibilidades de que entre a echar un vistazo.
2. Comunica que estás en “modo primavera”
En este tiempo, muchas veces hacemos cambios en nuestra tienda o negocio, pero si no los contamos, no existen.
No hace falta una estrategia complicada. Puedes hacerlo de forma muy natural y recuerda que tú y tu esencia son los mayores factores diferenciadores frente a la competencia. Puedes compartir cómo preparas la tienda para la nueva temporada, enseñar el “antes y después” en redes, contar las novedades de productos…
El tiempo primaveral invita a estrenar y puedes aprovechar esta sensación.
No hace falta que sea algo grande, a veces basta con: un producto nuevo, un pack especial con varios productos o servicios, una edición limitada… Lo importante es que haya algo que se perciba como nuevo y dé impresión de inmediatez. Esto genera curiosidad y la curiosidad trae visitas.
Después del invierno hay clientes que “hibernan” y desaparecen, no porque ya no les guste lo que ofreces, sino porque, como comentamos, cambian los hábitos.
La primavera es un buen momento para “darle un toque” a tu base de datos de clientes y volver a conectar. A veces no hace falta ofrecer algo, solo recordar que existes.
Esto es un punto clave. En primavera, en general, todo el mundo está más receptivo, salimos más de casa y tenemos más ganas de comprar cosas que nos hagan sentir bien.
Esto cambia la forma de comunicar, ya que no solo es lo que vendes, sino cómo lo cuentas. Quizá en invierno funcionaban mensajes más prácticos y ahora es hora de apostar por contenidos de inspiración, ideas, convertir tus productos o servicios en una experiencia para dar un valor extra a los clientes.
Uno de los errores más comunes es pensar que para “reactivar” un negocio hay que cambiarlo todo. Pero esto no es verdad. En el pequeño comercio debemos ser conscientes de lo que podemos abarcar y debemos priorizar tareas y acciones.
Además, tienes que tener en cuenta que lo que mejor funciona suele ser pequeños cambios visibles, comunicación constante pero sencilla y cercanía real a la hora de comunicar adaptándose al momento del año.
La primavera no te pide que revoluciones tu negocio. Más allá de ventas inmediatas, este momento del año es una especie de “reinicio suave”, sin la presión de los propósitos de enero o el estrés de épocas de rebajas.
Así que ya sabes, es el momento perfecto para volver a conectar con tu clientela, probar cosas nuevas sin miedo y recuperar un ritmo más activo.
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