Como ya dijimos en un primer post “La fuerza de la colaboración, el valor añadido del trabajo en red“, la experiencia de la Universidad Ciudadana de Huesca nos pareció muy interesante comenzando por el sugerente nombre que tienen al incorporar la palabra “ciudadana“.
Nace con la idea de servicio a los ciudadanos, foro de debate y propulsora de iniciativas sociales y políticas, como una escuela abierta y cívica. Funcionan desde una perspectiva solidaria, no hay subvenciones, actividades sin coste, todo se escucha y promueven actividades. Son espectadores y promotores. Fomentan la proximidad local, social, la “sabiduría cercana”.
Nos quedamos con una parte fundamental de su filosofía: todas las personas tienen conocimientos singulares que aportar y acciones solidarias que llevar a cabo.
Los retos, aprendizajes y el futuro de la universidad los tenéis en la ficha que podéis descargar para leer con calma. Merece la pena.
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