La Economía Circular abre la puerta al desarrollo de modelos de negocio innovadores orientados a una utilización más eficiente de recursos. Se basan en la exploración de todas las posibles recirculaciones de componentes y materiales, así como en la reducción y eliminación de residuos desde sus fases iniciales.
Por otro lado, los movimientos Open Source y “Do It Yourself” (DIY) ofrecen infinitas posibilidades para crear y construir nosotros mismos aquello que necesitamos “just in time”, al mismo tiempo que aprendemos haciendo (learning by doing).
La aplicación de los principios de Economía Circular a estos dos movimientos será clave en el futuro próximo para crear valor y modelos de negocio innovadores.
El movimiento Open Source permite crear valor, diseñar y producir bienes en destino final, reduciendo la generación de residuos desde el diseño. Esto nos permite construir un mueble, un envase, o un juguete, de manera más sencilla y a un menor coste. Así, cada ciudadano adquiere la capacidad de diseñar y construir casi lo que quiera, y cuando quiera. De la imaginación a la realidad, en cada vez un más corto plazo.
Las tecnologías Open Source de diseño, modelado e impresión 3D, permiten diseñar y fabricar una pieza prácticamente sin desechos ni mermas de material. Permiten construir desde nuestra casa, reduciendo los residuos que se generan en los procesos de fabricación, además de eliminar embalajes y envases en procesos de almacenamiento y transporte, con la consecuente reducción de sus costes asociados.
Si podemos fabricar y construir de esta manera, ¿tiene sentido que fabriquemos productos para toda la vida? Seguramente en el futuro los necesitemos o los queramos de otra manera. Y entonces, ¿qué hacemos con ellos cuando dejamos de utilizarlos?
Aquí es donde la Economía Circular debe jugar un papel clave, diseñando eso que queremos siempre pensando en qué va a pasar cuando deje de ser utilizado. Es decir, diseñando para reparar, reutilizar, renovar, refabricar o reciclar los materiales de lo construido. De esta manera, la eficiencia en el uso de recursos es verdaderamente alta, resaltando, de nuevo, el ahorro económico en compra de materias primas.
Son cada vez más personas las que se van agrupando, online o en espacios colaborativos, para crear y construir cosas, interactuar y compartir conocimiento y experiencia. Esto ayuda a desbloquear el talento y disparar la creatividad de cada individuo. Además, estas agrupaciones permiten conectarse en red con otras personas de todo el mundo.
Ejemplos relevantes son la comunidad online thingiverse, los Fab Labs, Ateneus de Fabricaciò o las Fab cities.
Existen escuelas que han visto el potencial de estos modelos, y ya han incorporado dentro de sus programas educativos el open source, el diseño, modelado e impresión 3D, la filosofía DIY, etc… Cuando un niño experimenta construir su propio mundo, ¿valorará igual en el futuro los productos fabricados en serie? ¿sentirá la necesidad de comprar en establecimientos? Es dificil de creer, teniendo en cuenta el grado de particularización que estas tecnologías ofrecen, sabiendo que cada individuo es único y diferente.
Cabe destacar además la profileración en los últimos años de ideas de negocio, tecnologías, aplicaciones y plataformas online, destinadas a alquilar o compartir herramientas, útiles o medios de transporte.
Todo ello nos capacita cada vez más para convertirnos en un ciudadano “prosumidor” (productor-consumidor) y alejarnos cada vez del rol de consumidor silencioso que compra cada vez más rápido para usar menos.
Esta capacitación del consumidor le da la opción de convertirse en “constructor” de bienes que sean necesarios para personas de su entorno o comunidad. Y desarrollar modelos de negocio especializados a pequeña escala, basados en el uso y resultado, aplicando los principios de Economía Circular. Modelos que permitan recircular los materiales para construir los bienes del mañana. ¿Estaríamos hablando entonces de los “artesanos cero-residuos” del siglo XXI desarrollando a la vez economía social, circular, colaborativa y del bien común?
Otro aspecto a tener en cuenta es la influencia de los movimientos Open Source y DIY en el desarrollo de modelos de negocio de los grandes productores de producto.
Si cada vez los ciudadanos se capacitan más con estos conocimientos, habilidades, etc… cabe reflexionar si en el futuro estos grandes productores seguirán vendiendo productos deslocalizados. O por el contrario, si cambiarán sus modelos de negocio hacia, por ejemplo, la venta o alquiler de materias primas, siendo el ciudadano el que fabrique a su gusto. En este caso, estaríamos ante una reconversión de los productores en “centros de recirculación” de materiales (reparación, renovación, refabricación, reciclaje). Un ejemplo es la propuesta de IKEA.
Si pensamos en buscar la mayor eficiencia en la utilización de materiales y recursos, ¿hay alguna forma mejor de hacerlo que diseñando y fabricando nosotros mismos los productos que necesitamos?
La suma de los movimientos Open Source y DIY con los principios de la Economía Circular contribuye a mejorar la eficiencia en la utilización de materiales y recursos, así como a reducir o eliminar residuos desde el diseño.
Y permitirá crear y construir bienes en destino y desarrollar modelos de negocio circulares para satisfacer las necesidades de las personas, de nuestro entorno, comunidades, de forma colaborativa y a un coste cada vez menor.
Por Carlos León – Fundador Circular Economy for a Sustainable Future
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