¿Qué puedes ayudar a solucionar a las empresas?

Propuesta de valor

Hace tiempo que se comenta que ya no nos van a contratar por nuestros títulos universitarios. Es más, los CEOs de grandes empresas tecnológicas internacionales coinciden en que los títulos académicos están sobrevalorados y que no sirven para nada. Tenemos un debate abierto sobre esto.

Coincido en que hoy en día, un título universitario o un grado de formación profesional no aporta el valor añadido en una candidatura, como sí ocurría hace décadas. Es más, tienen más salidas profesionales reales los grados de FP por una sencilla razón: son muy prácticos y van orientados al desarrollo de profesiones y oficios demandados.

Entonces, muchos os preguntaréis: si no me van a contratar por mis estudios, ¿por qué motivos me van a contratar? E incluso: ¿para qué estudiamos? Os van a contratar por lo que seáis capaces de hacer y conseguir con vuestros conocimientos adquiridos durante vuestros estudios y cómo afrontéis la práctica.

Primer paso: Olvídate de querer trabajar de “lo tuyo”

Primero define qué es “lo tuyo”. ¿Qué sabes hacer con tus conocimientos, años de experiencia, competencias técnicas e idiomáticas? Imagínate que eres ingeniera/o técnica/o industrial, que eres bilingüe en francés y tienes experiencia profesional en puestos de hostelería. Puedes enfocarte en puesto de ingeniera/o, aunque también puedes centrarte en un puesto relacionado con el comercio exterior por tu conocimiento de idiomas. Tienes que averiguar lo que puede hacer en el mercado laboral una persona con tu perfil, conocimientos y experiencia. Se trata de saber traducir tus conocimientos en tareas concretas. Imagínate que sabes manejar Photoshop, plantéate para qué necesita una empresa o profesional incorporar a alguien con ese conocimiento. Aquí también es necesario tener identificado aquello que te gusta hacer. Es más valioso centrarte en lo que te motiva que en lo que no te gusta hacer, por lo que tendrás que escucharte a ti mismo y tus necesidades.

Segundo paso: Debes pensar con mentalidad de empresa

¿Qué gana la empresa teniéndote a ti? Es decir, para que necesitan un/a dependienta/e, un/a técnica/o contable, un comercial o un/a secretaria/o de dirección. Las empresas no contratan porque sí sino porque necesitan que les ayudes a sacar ese trabajo adelante. Tú te conoces a ti mismo, o deberías hacerlo si dices que no, por lo que recomiendo que hagas un listado de cosas en las que puedes ayudar a solucionar cosas a las empresas o personas a las que te diriges (grupos de interés). Esto significa tener detectadas los empleadores que pueden precisar a alguien como tú. Esto no viene en ningún manual, lo debes de averiguar tú mismo a través de la experimentación.

Tercer paso: Tienes que mostrarte a los demás

Para que los grupos de interés a los que te diriges quieran contar contigo, deben conocer tu existencia. Esto no se consigue mandando tu CV, sino contactando y llamando la atención de las personas que deciden dentro de cada empresa. Por ello, recomiendo buscar alternativas que os permitan llamar su atención para que os quieran conocer. Se trata de probar y asumir riesgos lógicos. Tienes que hacer llegar tu perfil profesional por otras vías. Seguro que a la directora de RRHH de la empresa X le llegan todas las semanas cientos de perfiles profesionales. Sin embargo, muy pocos se atreven a acercarse a ella en un evento y ponerse a hablar con ella. Se trata de hacer cosas que no están aún masificadas. Ya ves que no es algo tan diferente. Sin embargo, requiere que seas valiente. Tienes que tener detectados los canales en los que están las personas o empresas a las que te diriges.

Cuarto paso: Hay que ser persistente con cabeza

Para conseguir un “sí”, tienes que conseguir muchos “ya veremos” y unas cuantas negativas. En esa insistencia tienes que rectificar las cosas mejorables por tu parte. Analiza las razones por las que no has sido la opción elegida por algún cliente. Al menos, debes tener controlado lo que dependa de ti. Nadie dijo que fuese fácil conseguir tu meta profesional. Si quieres cambiar de trabajo debes pasar a la acción y moverte cuanto antes. Por muy bueno que seas no te van a ir a buscar. Tienes que saber mostrar tus conocimientos, capacidades y competencias de formas diferentes. Aprende a contar tu propuesta de valor en forma de historia que enganche. Esto lleva mucho trabajo detrás. No te va a salir a la primera de cambio. Y ante todo, si queda claro que tu candidatura no es adecuada para una empresa, tampoco te hagas pesado. Hay que seguir, cierto, pero quizás debas mirar en otra compañía.

Quinto paso: Ponte en situación

Esto consiste en ponerte en el lugar de tu grupo de interés, es decir, analiza por qué motivo no comprarías o contratarías a una persona con tu propuesta de valor. Tendrás que buscar pegas a una propuesta de valor como la tuya que te permitirá buscar respuestas convincentes a esos argumentos negativos que posiblemente también surjan en entrevistas o reuniones. Imagínate que dicen que tus servicios son muy caros. Tendrás que saber justificarlos, mencionando todo lo que le aportas con ese precio en comparación con la competencia más económica. Si al cliente no le justificas ese argumento jamás te contratará. A veces lo barato es caro. Si el precio está justificado, tendrás que explicarlo bien.

Sexto paso: Diversifica

Debes buscar vías diferentes de obtener ingresos con tu propuesta de valor. Se dependes de un solo empleador y este te falla tienes un gran problema. Piensa en formas de sacar rendimiento a tus conocimientos, experiencias y competencias. Puedes dar clases, lanzar un producto, colaborar en el diseño de un evento, etc. Es cuestión de darle vueltas a lo que puedes hacer que no estés haciendo a día de hoy. No tienes exclusividad con tu único empleador. Muchas veces actuamos en piloto automático, esto no ayuda a pensar con perspectiva global.

Séptimo paso: Tienes que estar en constante actualización y mejora

No debes conformarte con tu cartera de productos o tu forma de saber hacer las cosas. Exígete más para poder ofrecer otras cosas. Así es como se fideliza al cliente. Analiza lo que te pide y si eres capaz de ofrecérselo; en caso de que alguna cosa no seas capaz de ofrecerla, investiga cómo puedes hacerlo.

Tu propuesta de valor es la llave de tu empleabilidad. Tienes que saber cubrir las necesidades demandadas por las empresas. Si no eres capaz, tienes un gran problema. Muchas personas tienen claro por qué son necesarias y potencian esa necesidad.

¿Cuál es tu propuesta de valor?

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