Vivimos en la sociedad de las prisas, el agobio, la hiperactividad y la conexión constante. No tenemos tiempo para nada. La multi tarea nos tiene asfixiados, queremos llegar a todo y más. No podemos olvidar que al final debemos primar la calidad sobre la cantidad de las cosas que hacemos. ¿Por qué no sabes controlar tu ansiedad?

La mayoría de nosotros llevamos unos niveles de estrés, ansiedad y acción constante que nos impide disfrutar de las pequeñas cosas que al final son las que merecen la pena.

Una de las principales causas de ausencia del trabajo en el siglo XXI es la ansiedad y el estrés laboral que sufre la gente. Es por ello que hay que atajarlo. ¿Cómo? Intentando vivir más en el presente y no habitar en el pasado o predecir un fatídico futuro.

Voy a daros unas recomendaciones para ser capaces de controlar la ansiedad y el estrés laboral.

  • Primero. Céntrate en lo que dependa de ti. Muchas veces nos preocupamos de cosas que no están en nuestra mano cambiar o ejecutar. Habrá que relativizar algunas cosas. Solo podemos mejorar aquello que depende de nosotros. Dejemos para el resto lo que dependa de ellos.
  • Segundo. Hay que evitar vivir en el pasado. Está claro que si pudiésemos volver atrás todos cambiaríamos cosas. Al final, con el tiempo, todo se ve con más perspectiva. Tenemos que aprender del pasado para avanzar. El error es quedarnos paralizados en lo que ya ha ocurrido. Toca soltar lastre y dejar marchar lo que nos ata y nos impide evolucionar. Pero no olvidemos que el quedarse inactivo no es la solución… El que no se arriesga, no aprende. El que no hace cosas está claro que nunca se equivoca, pero, ¿es lo que queremos en nuestra vida?
  • Tercero. Deja de imaginar, pensar o fantasear con lo que ocurrirá en un futuro. Céntrate en el presente. Muchas veces nos preocupamos por cosas que jamás ocurrirán (del tipo: me despedirán, me saldrá mal, no aprobaré, me dirán que no, me dejará mi pareja, puedo enfermar, etc). Si ocurre algo de esto ya te preocuparás en ese momento en que sea algo real. Al final, el pensar en lo malo que puede venir nos paraliza. La vida es una montaña rusa con momentos maravillosos y con otros horribles. No olvidéis que todo llega y todo pasa. Al final se trata de saber afrontar lo que nos ocurre.
  • Cuatro. No olvides que lo más importante eres tú. Tienes que preocuparte por estar bien a nivel emocional y mental. Cuidado con esos autodiálogos tóxicos que te dices sin pensar, porque de tanto darles vueltas, al final, puedes llegar a creértelos. No debes hacer caso a lo que te dicen otras personas que te dicen cosas negativas con mala intención. Al final se trata de estar seguro con lo que haces. Está bien contar con la opinión de los demás, aunque tendrás que ser tú quien tome las decisiones. No lo olvides.
  • Quinto. Blíndate ante la toxicidad, negatividad, miedos e inactividad de tus entornos laborales. No permitas que otros te quiten tus ganas, motivación e ilusión laboral. Algunas cosas no podrás cambiarlas. Lo que si podrás evitar es cómo te afectan las cosas. Debes relativizar. El trabajo es una faceta de tu vida, aunque no lo única. Debes aprender a desconectar cuando estés fuera.
  • Sexto. Debes encontrar válvulas de escape. No te lo tragues todo para ti y te hagas el fuerte. Todas las personas tenemos corazón. Cada uno debemos encontrar la forma de resetearnos. Es necesario verbalizar cómo nos sentimos y contar lo que nos afecta. No estamos solos; siempre tenemos gente a nuestro alrededor a la que acudir.
  • Séptimo. No puedes solucionar todos los problemas de tu entorno laboral. Llegas a lo que llegas y debes aprender a decir no. Al final uno debe centrarse en su trabajo. Está bien mostrarse amable con los compañeros de cara a ayudarles cuando sea preciso. Lo único que cuidado con asumir el trabajo de los demás, ya que al final descuidas tus tareas. Existen verdaderos expertos en endosarte su trabajo. Primero lo tuyo y después ya ayudarás a los demás. Uno debe priorizar y ayudar a los que te ayudan.
  • Octavo. No permitas que te traten mal. Todos nos podemos equivocar. No obstante, hay que tener claro las cosas se pueden decir de muchas formas. Tenemos que respetarnos a nosotros mismos y no permitir que nos traten mal. Si no te respetas a ti mismo, los demás no lo harán tampoco.
  • Noveno. Debes estar alerta antes las señales previas. Cuidado con no desconectar, con sentirte solo a pesar de estar acompañado, cambiar hábitos de alimentación, sufrir insomnio, cambiar estados de ánimo, etc.
  • Décimo. Debes aprender a priorizar, a identificar los ladrones de tiempo que hoy en día vienen por muchos lados. Los dispositivos tecnológicos, si no los sabemos controlar, nos tienen enganchados y nos desconcentran. Se trata de tener claras las tareas y objetivos más importantes para el desempeño de tu trabajo. A veces, las cosas son importantes o urgentes de forma subjetiva para otros, aunque no en de forma objetiva. Todo se basa en utilizar el sentido común.
  • Undécimo. Eres incapaz de llegar a todo a la vez. Las buenas noticias es que eso nos pasa a todos. Para ser más efectivo, empieza una cosa y al finalizarla, lleva a cabo la siguiente, habiendo, eso sí, priorizado de antemano. Se trata de asignar tiempo a cada función, tarea o actividad laboral. Tenemos que intentar hacer las cosas con una calidad objetiva. Por norma general, la perfección no nos permite acabar nada, porque nunca estamos contentos. Pero no olvidemos que no todo vale, por lo que no es cuestión de no ser perfeccionista, sino de entender qué es lo aceptable en cada caso.

No siempre es malo

Tener cierto estrés nos genera adrenalina y nos impulsa a lanzarnos a la acción. El problema viene cuando ese estrés es negativo y nos paraliza. Muchas de las obligaciones nos las ponemos nosotros mismos, por lo general, en nuestra mente. Tenemos que aprender también a descansar, disfrutar y no hacer nada. Parece que tenemos que estar siempre haciendo cosas. Debemos dedicar a cada faceta de nuestra vida su tiempo necesario, buscando el equilibrio. Aunque parezca mentira, con organización, nos da tiempo a todo.

En la sociedad actual, muchos de nosotros sufriremos estrés y ansiedad. No hacemos nada con mirar a otro lado. Al final, lo que no se soluciona vuelve con más fuerza en el futuro. Ponle solución cuanto antes y no pasa nada por reconocer que lo sufres.

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