Nacho Bueno: “Me gusta la foto que combine humor y un punto enigmático”

© Laura Gil

Nacho Bueno es un fotógrafo especializado en el reportaje de eventos sociales, principalmente bodas, y uno de los miembros más activos de La Colaboradora. En el banco del tiempo de esta comunidad emprendedora de Zaragoza Activa lleva ya registradas más de 40 colaboraciones.

De espíritu aventurero, Nacho buscó en la fotografía la libertad que no le daba su trabajo de químico en una fábrica. En su salto del laboratorio a la cámara, alternó trabajos como percusionista y jardinero. Pero ni la música ni las plantas atraparon a este zaragozano, afincado en Peralta de Navarra, como lo hizo la fotografía.

Mientras que al hablar mide y estudia sus palabras con prudencia, cuando se expresa en imágenes lo hace con atrevimiento y cierta afición al riesgo. El humor es uno de los pilares de su propuesta fotográfica.

Entre bromas y risas transcurrió esta conversación en el bar de su amigo “el chino” Juan en El Gancho, que fue su barrio en Zaragoza durante 10 años. En nuestra charla, pudimos conocer mejor su proyecto, sus inquietudes y su paso por La Colaboradora.

 

Fotografía de boda, por Nacho Bueno.

© Nacho Bueno

 

¿Qué ha quedado de la ciencia en tu actual trabajo de fotógrafo?

Algo o mucho siempre queda, aunque no sea plenamente consciente de ello. Supongo que estudiar una carrera cambia la forma de analizar situaciones de tu entorno o de aprender cosas nuevas y profundizar en ellas. Me queda mi afición por la botánica y la antropología, pero en mis inquietudes fotográficas creo que no hay mucho rastro evidente. Quizás aquellas fotos de ratones y lagartijas, mi primer proyecto personal con cierta intención y que me dio por llamar “Fauna Local”.

 

¿Qué despertó tu interés por la fotografía?

Como a muchos otros, me motivaba inmortalizar los recuerdos y hacer fotos bonitas. Cuestiones quizás triviales, aunque siguen siendo importantes. También buscaba hacer fotos documentales y a través de ellas, tomar partido sobre circunstancias de mi entorno.

Lo que me acaba enganchando es el percibir la fotografía como una genial aventura. Uno va adquiriendo destreza en esto de hacer fotos, en la visualización del entorno. Conforme aprende, va cambiando su forma de ver la fotografía y se hace sensible a muchos matices del lenguaje visual. Es así como uno va descubriendo su camino y eso es reconfortante.

 

¿En qué consiste esa visualización?

Foto de Nacho Bueno

© Nacho Bueno

Básicamente, en aprender a escanear lo que te rodea, la luz, los potenciales escenarios, los momentos, y traducirlo a imágenes de lectura sencilla, atractiva, sugerente.

Como dice Eduardo Momeñe en su libro “La visión fotográfica”, que por cierto recomiendo, nuestra visión biológica que traemos “de serie” no nos permite hacer esto. Es necesario un aprendizaje para interiorizar esa mirada fotográfica, en buena parte a través de pruebas de ensayo-error. En torno a esta idea planteo los talleres que de vez en cuando imparto.

Más allá de la foto bien resuelta en términos visuales la cosa se puede complicar mucho. El lenguaje visual es mucho más complejo de lo que parece. Ahí está la fotografía contemporánea tratando de forzar los límites y darle una vuelta. Con eso no me extiendo porque yo mismo no soy más que un aprendiz.

 

Hablemos de las redes sociales. Una de las más populares es Instagram, dedicada a la fotografía. ¿Ayuda o perjudica este auge a los profesionales del sector?

Yo creo que ayuda pero claro, hay que aprender a usar la herramienta y buscar el tiempo para hacerlo. Supongo que si haces reportaje social tienes que estar en las redes y además se debe notar que eres profesional y que tienes una mirada especial. Tienes que hacer un marketing eficaz, que es tan importante como hacer buenas fotos, aunque sean cosas bien diferentes. Yo estoy en ello, darse cuenta de donde es más rentable invertir el tiempo y el dinero es la clave. Precisamente en Instagram estoy empezando (@nachobueno_gil). Hasta ahora solo he usado asiduamente Facebook y me ha dado buenos resultados. La exposición pública constante te espolea, aunque a mí la verdad no me importaría estar más tranquilo a veces.

 

Una buena foto es…

Para mí, en términos generales, una que logre atraparte, por lo puramente visual y por su significado, que tenga un punto enigmático y te haga imaginar, preguntarte cosas. Así cada uno la termina de interpretar en función de su propia experiencia. Si es totalmente evidente, aunque tenga fuerza visual, para mi gusto le falta algo de magia.

Otro aliciente: hoy en día ya está muy asumido que la fotografía no solo no es un fiel reflejo de la realidad, sino que precisamente en ese juego entre realidad y ficción está la miga. Hablé de ello en un artículo que escribí hace poco para Clavoardiendo-magazine, una publicación nueva pero ya con cierto peso en el mundillo de la cultura fotográfica nacional.

 

¿Y una buena foto de bodas?

Yo, personalmente, prefiero la foto que te hace sonreír. Por supuesto, los momentos emotivos que suceden en una boda hay que captarlos y hacerlo lo mejor posible, ya que pienso que el aspecto documental es lo más importante, pero me refiero a la intervención del fotógrafo. Por ejemplo, durante el reportaje con la pareja prefiero forzar una situación divertida o incluso surrealista, que provoque una sonrisa espontánea en la pareja, a montar un beso tierno a contraluz en un entorno espectacular. Y si hay que hacerlo, que no digo que no porque el ingrediente romántico tiene que estar, trato de que sea en una dosis mesurada y con gusto.

© Nacho Bueno

© Nacho Bueno

Para mí el humor es importante en cualquier aspecto de la vida y en una boda es el ingrediente que compensa o suprime el aroma pastelón y pretencioso que puede tener la fotografía de bodas.

 

¿No es difícil encontrar el humor en el contexto de una boda?

En una boda todo el mundo está feliz, el viento sopla a favor. A poco que interactúes surgen situaciones. Muchas veces tampoco hace falta intervenir en la escena, solo eligiendo lo que entra en el encuadre ya puedes ofrecer un punto de vista original y con chispa. Tampoco digo que haya que estar todo el rato con la risa puesta. Son 10 horas con momentos de todo tipo. Antes de llegar a la fiesta final, prefiero lo sutil y elegante. Soy consciente del riesgo que supone tener a un solo paso el precipicio de la broma burda, con la que desde luego intento marcar distancias.

 

Amor, humor y fiesta. Lo he visto en tu web, ¿es tu lema?

Hace unos meses me di cuenta de que encajaba muy bien en lo que trato de hacer y lo incorporé a mi marca para el marketing. Es una frase que escuché a Pedro Etura en una ponencia que dio hace unos años en BodaF Madrid, un gran congreso de fotógrafos de boda de toda España. Supongo que no hacía falta, pero se lo comenté y le pedí permiso, que conste.

Con el marketing me temo que no soy muy hábil. Cuando entré en La Colaboradora hace más de 2 años una de las cosas que tuve que hacer es buscar un nombre para mi marca de bodas. Algo con chispa que diera una idea de mi propuesta. No salió nada que me convenciera, y eso que conté con ayuda. Me quedé con mi nombre, que no sonaba mal. Y luego, como tampoco me convence el abuso de los términos en inglés, la marca se quedó en nachobuenobodas, tal cual.

 

En tu trabajo no hay fotos en blanco y negro, ¿por qué?

Uno va viendo su camino conforme avanza, y concretamente eso lo tengo claro hace ya tiempo. Para justificarlo, en la web de bodas me limito a decir que la vida es en color. Añadiría que el blanco y negro tiene para mí una especie de dramatismo que no va conmigo. Desde luego está la historia de la fotografía en blanco y negro y, por supuesto, respeto mucho a los fotógrafos que deciden hablar sin color. Es una decisión más sobre tu forma de expresarte, pero creo que no significa lo mismo hacer blanco y negro hace 50 años que ahora, ya que la tecnología nos da la posibilidad de controlar el proceso en color. Reconozco que es atractivo porque simplifica la imagen y le da fuerza, pero personalmente no puedo evitar, si me pongo a hacer blanco y negro, empezar a percibir cierto aromilla pretencioso con el que no estoy a gusto.

 

© Nacho Bueno

© Nacho Bueno

 

¿Tratas de conocer a los novios antes de la boda? ¿Cómo?

Sí, claro. Aunque no haya un reportaje de preboda antes de la boda, que es lo ideal, yo trato de reunirme con ellos si es posible. Se establece un pequeño vínculo de confianza y el día de la boda todo es más fácil. Así, si en algún momento voy a intervenir, ya sé con qué se pueden sentir cómodos y con qué no. Cada pareja es diferente y tiene su carácter. Y hay que ser honestos, todos los fotógrafos de bodas montamos escenas con las parejas en algún momento, solo hace falta echar un vistazo a los portfolios para verlo. Y en mi caso, si me intento arriesgar y salir de la norma del arrumaco en entorno bonito lo tengo que hacer contando con la complicidad de los novios.

 

Un buen fotógrafo es…

Tiene que saber visualizar la foto antes de hacerla, optimizar sus movimientos, saber dónde colocarse, cuándo disparar. Debe tomar fotos con corrección técnica en condiciones complicadas. Debe tener respeto por su trabajo. Se podría decir que todo eso es el oficio, lo de siempre. Aunque creo que hoy en día ya no es suficiente con eso, y hablo en general, no solo de bodas. Ahora debes tener una mirada especial, diferente. Una visión que sorprenda y destaque por encima del océano de imágenes. Esto es una presión que tenemos encima y que te obliga a no parar de buscar y avanzar.

 

© Nacho Bueno

© Nacho Bueno

Descríbenos una foto de la que te sientas especialmente orgulloso.

Me hace gracia un tipo de foto que hago de vez en cuando, sobre todo si el novio es ligero y siempre que a él le motive la idea. La cuadrilla, sus mejores amigos, le elevan en el aire. No tengo nada contra el manteo, todo lo contrario, pero no es lo mismo. Es un momento “rey del mambo” que me resulta divertido y le veo sentido. De toda la vida la novia es el centro de la boda. Eso me parece perfecto, y hacerle un bello retrato es justo y necesario. Simplemente hago este homenaje al novio, que a menudo va vestido casi como un invitado más.

 

Aparte de trabajar en eventos sociales, ¿realizas otros proyectos fotográficos?

Me gusta concebir la fotografía como algo global, por eso trato de encontrar un hueco para proyectos personales que me motivan. A veces tienen que ver algo con el trabajo y otras veces, no. Son proyectos con los que investigo, aprendo y me divierto pero, siendo sincero, me falta tiempo o sabiduría para definirlos o madurarlos. Por ejemplo, el verano pasado me dio por hacer una foto a una bola de arena de las que hace tiempo hago cuando voy a la playa. Aluciné con la fuerza de la bola en la foto. Luego la hice desaparecer en la orilla. Puede que sea el comienzo de algo, puede que no tenga mucho recorrido, no lo sé. Me gusta buscar el punto enigmático, sacar de contexto situaciones. También hago viajes, el año pasado hice uno muy personal a Marruecos. Otra opción son eventos más cercanos a mi trabajo que me refrescan un poco. Por ejemplo, la boda en Túnez o la fiesta de 15 años de hace unos meses.

 

¿Qué salida contemplas para estos proyectos? ¿Una exposición?

Gente muy rodada en esto sabe para qué se mete en un proyecto, cómo darle forma y cómo terminarlo y sacarle rendimiento. La idea del libro me gusta más que la de la exposición. Recientemente me he metido a husmear en el mundo del fotolibro.

 

Con tu experiencia adquirida como emprendedor, ¿qué consejos darías a alguien que comienza ahora con su proyecto?

No creo que tenga nada original que decir. Pasión, creer en lo que haces, disfrutar de tu trabajo, respetarlo. Saber qué se te da bien y qué no tan bien para ir descartando caminos y quedarte con el que necesitas.

 

¿Te ha ayudado La Colaboradora a cumplir tus objetivos? ¿Cómo?

Mi marca de bodas tomó forma en La Colaboradora. Ya tenía encargos profesionales pero estaba algo verde. Me han ayudado a crear los 2 wordpress, también con las redes sociales. He hecho foto de producto, retratos, eventos. Pronto quizás haga un artículo en mi web resumiendo mi paso por La Colaboradora.

También me han ayudado a darle un impulso a mi perfil de formador gracias a las formaciones que he impartido. Hablar a una audiencia y pensar qué debes decir y cómo es una buena lección de fotografía para mí mismo.

Respecto a las colaboraciones que he hecho para otros, más de 40 hasta el momento, han sido auténticos retos ya que se trata de participar en el proyecto de otro. Uno se esfuerza por no decepcionar y además se dan las condiciones para poder arriesgarse, con lo que se aprende aún más.

Pero quizás lo mejor ha sido conocer a tanta gente y compartir el avance de sus proyectos. Buen ambiente y muchos amigos. Ahora estoy con menos tiempo pero me gustaría seguir aportando algo a la comunidad.

 

© Nacho Bueno

© Nacho Bueno

 

Foto en blanco y negro: © Laura Gil. 

Laura Gil

Laura Gil

Periodista curtida en la comunicación on/offline en España y Estados Unidos. He trabajado para marcas, medios de comunicación y agencias. Aprendizaje continuo sin perder de vista lo esencial: las buenas historias. Miembro y conectora de comunicación de La Colaboradora.

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