ZAC Las Armas, un vivero de comunidades

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En 2011, Zaragoza Activa asumió la gestión del equipamiento de Las Armas. Desde entonces, se ha ido desarrollando un proceso de adaptación al territorio con el objetivo de generar alianzas en el barrio sobre la base de un relato ya construido en torno a la economía creativa (no en vano, ZAC en Las Armas forma parte de un ecosistema más amplio compuesto por el centro cultural Las Armas, los locales creativos e incluso la manzana de viviendas de protección oficial). La primera apuesta fue impulsar la red Made in Zaragoza, que funcionó muy bien para dar apoyo al entorno de Las Armas y de la Madalena, durante los dos primeros años y, entre tanto, tejer una red de 130 comercios creativos. No obstante, y de forma bastante acelerada, otros actores tomaron el testigo, se apropiaron de las dinámicas y fueron capaces de liderar procesos de movilización, promoción y desarrollo incluso más ambiciosos y persistentes (Mercado de Las Armas, Market Re-place…). Una tendencia que cristalizó definitivamente con el nuevo equipo gestor del centro cultural Las Armas en 2015 reforzando este tipo de proyectos (CataTruck, Placica Vintage…). Una vez que Zaragoza Activa se liberó de la necesidad de liderar estos procesos de dinamización, se decidió, por una parte, redefinir Made in Zaragoza hacia una estrategia online y, en segundo lugar, apostar por un nuevo modelo para el centro de economía creativa de Las Armas, que estuviera basado en la generación de grupos de trabajo y comunidades. José Ramón Insa Alba y Mapi Gracia Galán forman parte del equipo técnico de economías creativas de Las Armas. Durante mi estancia en este espacio me han concedido una entrevista donde nos hablan de esta iniciativa.

¿Cómo nacen los grupos de trabajo en Las Armas y con qué filosofía?
J.R – Los grupos surgen con el interés de ofrecer un servicio mucho más abierto, para que personas que están interesadas en desarrollar otros modelos de ciudad tengan un espacio donde reunirse, ajustar sus iniciativas, complementarse, investigar y trabajar determinados procesos. Se trata de fomentar que se generen redes entre personas con intereses comunes y, más importante, dar un espacio para ello. Nos parece que mucho más que dar productos concretos y cerrados de oferta, que es lo que está haciendo actualmente la Administración Pública, tenemos que facilitar y dar espacios a la ciudadanía para que se desarrolle de forma autónoma. Entonces esa es la filosofía también. El formar estos espacios de trabajo autónomos. Nos interesa mucho que todos estos espacios de la Administración Pública se puedan ocupar. Es decir, que no sean espacios donde la ciudadanía viene, consume y se marcha, sino que se los apropia y los invade. Y es entonces como la ciudadanía, en colaboración con el servicio público, puede desarrollarse.

¿De qué manera se construye esta conectividad ciudadana? Y ¿cómo se articula con las instituciones?
J.R – La conectividad se consigue trabajando en procesos grupales, entendiendo que una ciudad tiene una personalidad muy concreta según las conexiones que se dan entre los ciudadanos. Como ocurre con nosotros mismos. La conectómica es un concepto que viene de la neurobiología que nos dice que somos lo que somos por nuestras conexiones neuronales como sostiene Sebastian Seung. Pues una ciudad es lo mismo. Una ciudad es lo que es debido a sus conexiones, la ciudad conectoma. A mí me gusta decir que estos grupos son pequeñas células de interferencia ciudadana. Algo que haga cortocircuito entre los modelos habituales de relación. La manera de articular esto con la Administración Pública es que su papel no sea el de un ente externo, sino algo o alguien más, no por encima, sino que forme parte de estos procesos de conexión. Lo que pasa es que hemos tenido un respeto mal entendido a las instituciones. Y quiero pensar que tanto las instituciones como la ciudadanía son algo más. Esto requeriría de una reforma estructural de las instituciones, en concepto, en método y en estructura. Las instituciones son maquinarias que han sido pensadas para procesos burocráticos, que ahora han tenido la inercia de seguir funcionando de la misma manera. Estamos viviendo en utopías pasadas. No hay movilidad, no existe incitación al riesgo, no hay capacidad de investigación. Desde luego, estas estructuras son difíciles de cambiar. No quiere decir que no sea posible, pero el proceso es complicado.

¿Crees que este modelo es una alternativa a la creciente mercantilización de nuestras ciudades?
J.R – Efectivamente. Es una forma de desmercantilización de la ciudad y de los servicios públicos también. En toda esta época en la que el neoliberalismo ha invadido cualquiera de las esferas humanas y ciudadanas, la Administración Pública también se apuntó a organizar la participación ciudadana en estos procesos de acudir, consumir y marcharse. Entonces de lo que se trata es de tomar conciencia por parte de la Administración Pública de que es un servicio ciudadano y no una parte apropiativa. Por otro lado, esta mercantilización de las ciudades también se ha visto en los procesos participativos, en los que se ha tendido a valorar mucho a nivel de indicadores los aspectos cuantitativos (cuántas personas, cuántas actividades, cuántas propuestas) pero después de eso ¿qué ha quedado para la ciudadanía? ¿cómo ha sido el proceso? Esto ha sido también quizá una perversión del mercado, en tanto que sólo se ha ido hacia donde lleva el consumo. Y pienso que la Administración Pública tiene el papel clave para asumir este riesgo y poder evolucionar. De lo contrario, vamos a la zaga de las órdenes del mercado. Esto se observa también en la visión utilitarista de todo lo que hacemos en la vida. Desde esta perspectiva se nos dice ¿esto para qué vale? El desarrollo puede hacerse desde modelos alternativos al neoliberal. Se trata de ofrecer nuevos canales.

¿Puedes hablarnos de los grupos que se han puesto en marcha?
M.G – Actualmente acogemos en nuestra pequeña sede de Zaragoza Activa a 3 grupos residentes : Hackeo Urbano de Espacios (en adelante, “HUS”), Tráfico de Ideas y el más reciente, Colaboralab. A partir del mes de mayo damos acogida a dos nuevos grupos: Economías Feministas y Mapeado Colaborativo . Después del verano queremos que el número de grupos residentes de trabajo aumenten en al menos 2 más. Todos los grupos están coordinados por personas ajenas a la Administración, ya que no pretendemos ser invasivos ni intervencionistas y dejamos que los grupos crezcan y creen solos, pero obviamente siempre bajo nuestra supervisión y contando con nuestro apoyo.

¿Han tenido continuidad más allá de la iniciativa del Ayuntamiento? Y ¿cómo han beneficiado a la ciudad?
M.G – Puesto que no adoptamos un papel intervencionista con respecto a los grupos, éstos han ido trabajando y realizando actividades y actuaciones dentro y fuera de de Zaragoza Activa; así, Tráfico de Ideas realizó una intervención en la Plaza Santo Domingo de Zaragoza relativa al Impuesto al Sol, y a finales de mayo realizarán otra para concienciar a los ciudadanos sobre la importancia del reciclaje, del medio ambiente y del civismo que debe imperar en nuestras calles. Por otro lado, HUS ha sido seleccionado como experiencia para el Congreso Internacional de Ciudades Educadoras que se celebrará el próximo mes de junio en Rosario, Argentina. Y en cuanto al Colaboralab, no podemos reseñar nada ya que tan solo se han reunido en dos ocasiones y es muy novedosa su creación.

El grupo de economía feminista comienza próximamente… ¿A quién está dirigido?
M.G – Está dirigido a mujeres, a hombres, a personas que trabajen en la Administración pública y en la empresa privada, a personas interesadas o que tengan un mínimo de curiosidad en cómo hacer una crítica a la economía ortodoxa y el fundamentalismo de mercado desde la mirada del feminismo, o a expertas en la economía feminista. El objetivo que perseguimos es dar a conocer un nuevo modelo socioeconómico que pone la sostenibilidad de la vida en el centro creando conocimiento crítico y fortalecer las prácticas vinculadas a la economía feminista como estrategias para paliar la desigualdad social en todos los niveles.

Esto y mucho más en Zaragoza Activa Las Armas en Las Armas, 72.

Alicia Ger

Trabajadora social y estudiante del Máster de Sociología de las Políticas Públicas y Sociales.

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1 Comentario
  1. Sergi Ros 1 año

    ¡Bravo por este artículo y por la red de emprendedores de Las Armas! Han sido una iniciativa excelente de dinamización para el barrio de San Pablo, y un referente de cultura en Zaragoza. Actividades como el mercado de Las Armas, La Placica Vingage, Catatruck, Asalto… han mejorado mucho nuestra Zaragoza. Por muchos muchos más años y más interacción de los ciudadanos… Enhorabuena por este artículo.

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