LAB2034 Economía verde en la Zaragoza de 2034

Esto no es, deliberadamente, un texto de ficción. Y no lo es por dos motivos: en primer lugar porque todo lo que aquí se propone es perfectamente viable, y de hecho hay otros municipios que ya lo están haciendo; y por otro lado, porque el reto de la sostenibilidad no es un desafío de futuro, sino un imperativo de presente. Estamos saltando todos los límites y en algunos campos ya no sabemos si hay marcha atrás. Las ciudades, en las que habita más del 50% de la población mundial, tienen que dejar de ser parte del problema para convertirse en parte de la solución.

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En este contexto, ¿qué puede hacer Zaragoza de aquí a 20 años?: Cambiar su metabolismo. Y hacerlo desde el prisma de la sostenibilidad. Para ello, cinco son, a mi juicio, los ejes fundamentales.

1.- La Zaragoza de 2034 produce la energía que necesita: Zaragoza ya no es una ciudad que necesite importar grandes cantidades de energía hipotecando el desarrollo de otros territorios o demandando de fuentes de producción obsoletas o de enorme riesgo como la térmica o la nuclear.

Esto es así por varios motivos. En primer lugar, Zaragoza ha sido capaz de tejer una red de producción distribuida basada en fuentes renovables de forma que genera ella misma su energía, la distribuye con mayor eficacia y eficiencia y es infinitamente más limpia. Esta red le permite, además, contar con una tupida malla de electrolineras para recargar el coche eléctrico, evitando así la mayor fuente de contaminación atmosférica de la ciudad. Esta apuesta, que ha sido estratégica, se ha visto muy fortalecida por la transformación del transporte público -bus y tranvía- en una flota también 100% eléctrica.

Por otro lado, Zaragoza es una ciudad mucho más eficiente, y por tanto necesita menos energía. Las políticas públicas de rehabilitación de edificios, que han sido capaces de movilizar importantes inversiones privadas, han permitido que Zaragoza disponga ahora de un parque de viviendas más eficiente, con menos consumo energético y menor coste para sus habitantes. Además, se han generando 17 puestos de trabajo por millón invertido, y todos ellos en el sector de la construcción, que como recordaréis hace 20 años estaba especialmente castigado por la crisis.

2.- La Zaragoza de 2034 produce buena parte de los alimentos que consume: Zaragoza se ha reconciliado con su historia y ha recuperado buena parte de la huerta y de los horticultores que, con criterios de producción ecológica, cultivan sus productos en el interior y los alrededores de la ciudad y pueden venderlos directamente a sus vecinos. Por supuesto, otros productos son importados, pero tenemos una excelente huerta que ha optado por la agricultura ecológica como forma de apostar por la calidad y la eficiencia. Su cercanía, además, hace que los precios puedan ser competitivos, y los zaragozanos y zaragozanas valoramos la calidad y la dinamización económica que esto genera.

En los hospitales públicos, las viviendas colectivas, los hoteles y los comedores escolares, buena parte del menú se elabora con hortalizas de proximidad de la huerta ecológica de Zaragoza, y los productos se pueden comprar fácilmente en los establecimientos habituales.

Esto ha sido posible por una política decidida de promoción de la agricultura ecológica y de proximidad, que se ha apoyado en tres pilares: la formación agrícola en esta materia, la creación de una red de distribución y comercialización y la información y sensibilización a la ciudadanía, que ha entendido que ganaba en salud y ayudaba a dinamizar la economía local.

3.- La Zaragoza de 2034 bebe agua de calidad de fuentes cercanas: Zaragoza ha rendido tributo a su ubicación desde la antigua Roma y bebe de los ríos que la riegan, sin hipotecar así otros territorios ni tener que costear carísimas infraestructuras. Zaragoza ha ayudado a recuperar la calidad de agua del Gállego -abastecimiento habitual en tiempos de Cesaraugusta-, de tal forma que tanto el agua del Canal Imperial, como del Gállego sirven para abastecer a la ciudad.

Además se ha continuado trabajando y manteniendo el ritmo inversor en la renovación de infraestructuras y se han puesto en marcha mecanismos innovadores de gestión de la red de aguas incorporando las tecnologías más avanzadas.

A la par, se ha generado un mecanismo innovador de gobernanza en la gestión del agua: una empresa pública en la que están representados no sólo todos los grupos municipales, sino también representantes de los vecinos, especialistas en distintas áreas, y organizaciones ambientales. Esta nueva gobernanza en la gestión del agua garantiza la transparencia y la participación ciudadana, lo que ha hecho posible un uso mucho más eficiente y responsable del agua por parte de todos.

4.- La Zaragoza de 2034 mantiene una relación cordial con el entorno: Zaragoza entendió que su funcionamiento no quedaba circunscrito a los límites de la ciudad y planificó su desarrollo estratégico teniendo en cuenta todo su entorno.

Zaragoza apostó por una relación de equidad con su entorno y puso en marcha políticas de conservación y mejora de los espacios naturales próximos. Esto significó poner en valor estos espacios de forma que pudieran ser disfrutados por el conjunto de la ciudadanía sin poner en riesgo su calidad. Los Galachos o el Parque Estepario son buen ejemplo de ello.

Por otro lado, Zaragoza reivindicó y ayudó a crear y mantener una red de transporte público que permitía una mejor conexión con los municipios más próximos. La gran apuesta en esta materia fue la red de cercanías, que consiguió convertirse en el medio de transporte protagonista gracias a una adecuación de oferta y demanda.

5.- La Zaragoza de 2034 se recicla día a día: Las ciudades no son algo estático ni inerte. Si fuera así estarían muertas. La Zaragoza de 2034 no tiene ni los mismos ciudadanos y ciudadanas, ni las mismas necesidades que hace 20 años, en ese lejano 2014.

Zaragoza ha sabido leer en cada momento la realidad y las necesidades de sus habitantes y anticiparse al futuro. Por eso está continuamente reciclando infraestructuras y equipamientos que se quedan obsoletos, que ya no tienen sentido o que pueden mejorar sus usos.

También ha reciclado los barrios y ha conseguido que la ciudad consolidada sea una ciudad renovada que es capaz de garantizar la calidad de las viviendas y del espacio público en los barrios, gracias a que ha apostado por el pequeño comercio y por el mantenimiento de espacios de encuentro público. Para hacer esto posible ha tenido que renunciar a extenderse y ha desechado los proyectos que existían en ese sentido, pero de esta forma ha conseguido una ciudad con calidad de vida para sus habitantes y capaz de generar una relación de cordialidad con el entorno.

En definitiva, la Zaragoza de 2034 ha cambiado su metabolismo y lo ha hecho asumiendo el desafío que suponía la sostenibilidad. Gracias a la valentía y la audacia de sus políticos, que supieron anticiparse al futuro y profundizar en la democracia; gracias al convencimiento de la ciudadanía, que se implicó activamente en la construcción de la Zaragoza que hoy tenemos; y gracias a la apuesta del tejido empresarial por una nueva economía, esto ha sido posible. Y menos mal… porque hace 20 años el futuro parecía más distópico que utópico.

 

Relato por Cristina Monge

Ilustración por David Guirao

Monica Gimenez

Monica Gimenez

Relatora digital de LAB12/50 y LAB2014. Me dedico al marketing online. Blogger geek a la caza de creatividad. Hago teatro musical, leo comics y como sushi. También @madeinzaragoza

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