La sociedad civil “da el callo” por los refugiados sirios

Refugiados María T. Solanot

La capacidad para organizarse y actuar desde múltiples gremios y sectores profesionales ha sido una de las luces en el panorama de contrastes que representa hoy la crisis de refugiados por la guerra en Siria, según ha comentado a BlogZAC Javier Alcober, presidente de la sección Derechos Humanos del Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza (Reicaz).

Una muestra de ello es el evento “Mójate por los refugiados” que se prepara para este jueves en la Azucarera. Emprendedores, asociaciones y ONG se han coordinado para poner cada uno su grano de arena en el próximo Reto Social lanzado por La Colaboradora. A partir de las 6 de la tarde, los participantes podrán asistir a una exposición, charlas sobre la emergencia de soluciones a la crisis de refugiados sirios, un concierto y picoteo; quienes adquieran un boleto adicional por 5 euros también entrarán en el sorteo de dos cestas solidarias cuyos artículos han sido donados por empresas y organizaciones locales.

El precio de la entrada, 10 euros, se destinará a financiar el proyecto de Acción Contra el Hambre para crear huertos domésticos en Líbano para refugiados sirios y a los proyectos de asistencia a refugiados en Idomeni, Grecia, que sostiene la asociación de bomberos G-Fire.

Familias refugiadas de María T. Solanot

La guerra en Siria ha expulsado del país a más de 4 millones de personas. / Foto: María T. Solanot

Trabajo de todos

Si bien los ciudadanos de a pie sorprendían en Aragón hace unos meses con su rápida organización para sumar apoyos días después de que la imagen del cuerpo del niño Aylan Kurdi sacudiera internet en uno de los momentos más álgidos de la guerra civil en Siria, colectivos de todo tipo se han apropiado de esa misma emergencia con el fin de ayudar cada uno desde sus sectores.

También los abogados, como Javier Alcober, que además forma parte de los grupos de incidencia política de Médicos del Mundo y está detrás del Observatorio de Derechos Humanos de Aragón. Como letrado y activista en defensa de los derechos humanos, comparte su perspectiva en esta entrevista.

Javier Alcober

Javier Alcober defiende que deben eliminarse las “devoluciones en caliente” desde Ceuta y Melilla. / Foto: Médicos del Mundo

¿Cuáles son los nuevos retos que plantea al mundo, a Europa, a España la crisis de desplazados en la que estamos inmersos? ¿Qué particularidades se presentan respecto a otros procesos similares en la Historia?

Esta crisis se asemeja ya no a la crisis transcurrida durante la Segunda Guerra Mundial, sino previa a esa guerra, cuando asciende el nazismo: además de los judíos, otras minorías también huyen. En ese momento, en 1938, tiene lugar la Conferencia de Evian, en los Alpes franceses; fue una conferencia de todos los países europeos cuya actitud se puede asemejar mucho a decir: “balones fuera”.

Entonces ningún país quería tampoco a los refugiados y se ponían excusas como que no había medios suficientes; no se negaban, pero argumentaban que no había infraestructura para acoger a los refugiados… Prácticamente, muy parecido a lo que está sucediendo ahora con la crisis de refugiados sirios. Vemos que no aprendemos del pasado y que repetimos errores y planteamientos.

¿Particularidades en la actualidad? Que hoy, con la globalización, tenemos la información casi a tiempo real de lo que sucede y que, a pesar de que hay opiniones de un lado y del otro, tenemos acceso a una información bastante amplia.

También se tiene acceso a las opiniones de cómo está actuando Acnur. Mucha gente tiene la percepción de que es una ONG, pero no lo es. También hay quienes opinan que hay mucho “postureo”: que han puesto las tiendas, las mantas y ya no quieren saber más y están permitiendo todas las cosas que suceden en los campos de concentración.

Refugiados María T. Solanot

La desesperación conduce a muchos a intentar escapar de su país a nado. / Foto: María T. Solanot

¿Cuáles son, a tu consideración, los aciertos y fracasos en la gestión de esta crisis?

La organización y la autogestión de la sociedad civil están demostrando que hay una mayoría de personas que está por el apoyo a los refugiados y que no se conforma con la situación actual. Por ejemplo, desde hace meses, los abogados nos estamos apuntando voluntariamente, sin remuneración, a un servicio de atención al refugiado dentro del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE): que cada solicitante de asilo pueda tener asistencia jurídica gratuita [Aquí la web para registrarse].

También en Aragón tenemos un grupo de acogida a refugiados que está centralizando la Federación Aragonesa de Solidaridad, pero en el que participamos muchas asociaciones. Ese grupo también ha entregado un camión entero lleno de ropa y otros artículos de necesidad que se han llevado a los campos de refugiados en Grecia.

Entonces, la sociedad civil se está organizando bastante, pero falta la voluntad política y sigue faltando la coordinación entre la Unión Europea y las regiones: ayuntamientos, comunidades autónomas, porque hay gente que puede hacer cosas, pero les faltan las vías: a veces solo es que el Estado lo autorice. Como pasó con el barco que ofrecía una empresa de Valencia para traer a refugiados desde Grecia, pero que no se pudo concretar por orden del Gobierno central.

Creo que en los países europeos se ha tomado como coartada a la Unión Europea. Y claro, somos de la unión, pero nos viene muy bien serlo y decir: “a ver qué nos dejan hacer en la Unión Europea”. Lo correcto sería decidir entre todos.  Hay que distinguir lo que es humanitario, que es una cuestión de mínimos y de derechos que están reconocidos. No son derechos de segunda o tercera generación: son derechos básicos.

¿De qué manera lesionan los derechos humanos decisiones como las de los parlamentos de Suiza, Dinamarca y algunos estados de Alemania que aprobaron confiscar bienes a los refugiados cuyo patrimonio, al llegar a destino, supere cierta cantidad de dinero?

Estamos emulando al nazismo, como los montones de dientes arrancados en los campos de concentración de aquella época. Es una forma de abusar totalmente de una persona que está en unas condiciones en las que no puede negociar.

Y de firmar lo que sea. Está pasando en Grecia (algunos dicen que con la connivencia del Acnur) que las personas tienen que firmar prácticamente que renuncian a presentar la solicitud de asilo para acogerse a programas de traslado a otros campos de refugiados dentro de Grecia. Ni con eso ni con la pasividad del Acnur podemos estar de acuerdo.

¿Cuál suele ser el plazo estimado en el que en circunstancias “normales” se resuelve una solicitud de reconocimiento del derecho de asilo? ¿Ahora cuánto pueden estar tardando en promedio?

La ley  12/2009 que regula el derecho de asilo establece que el plazo legal es de seis meses, pero ya se establece que por algunos motivos se podrían ampliar los plazos: la acumulación de solicitudes ya podría ser un motivo. En Madrid, los datos que dan CEAR y ACCEM son que se tardan ya cuatro meses solo en obtener cita y la cita es necesaria. Seguro que en promedio ahora el plazo es de más de un año.

Igual es redundante añadir una coletilla al recalcar que todo procedimiento administrativo tiene que ser un procedimiento administrativo con todas las garantías. Y aquí es donde entramos los abogados con el servicio especial que ha propuesto el CGAE.

Algunos trámites son denegados y terminan obteniéndose por la vía judicial, como fue el caso de Alexander Pavlov, kazajo al que se le había denegado el asilo, pese a ser perseguido por causas políticas en su país.

Tabla UE refugiados

España, por debajo de la media europea en el reconocimiento del derecho de asilo. / Elaboración: Comisión Española de Ayuda al Refugiado

¿Hay suficiente personal en las áreas administrativas involucradas para atender, estudiar y resolver las peticiones? Tan solo 3.240 solicitudes fueron examinadas en 2015 de las casi 15.000 recibidas en toda España.

Es evidente que no, ante la avalancha de peticiones. Claro, esto no es un supermercado donde pones o quitas más cajeros, pero con voluntad política hay que ir resolviéndolo. Y más allá: dar a la gente una seguridad de que se va a atender su solicitud, que le llegará su turno y que se resolverá conforme a Derecho. En definitiva, hay que promover un pasaje seguro y no echar balones fuera: que entre los solicitantes se perciba como creíble la legislación por la que se reconocer el derecho a asilo para no dejarlos sin esperanza y evitar que tengan que caer en las mafias, queriendo cruzar el Mediterráneo de cualquier manera o ahogarse en el intento.

Otra petición de las ONG, además de que se garantice el pasaje seguro, es la de derogar la enmienda de 2015 a la Ley Orgánica de Extranjería por la que se establece un régimen fronterizo especial en Ceuta y Melilla con la figura del rechazo en frontera, las “devoluciones en caliente”. Si bien estarían prohibidas por el ordenamiento, se han terminado introduciendo en las leyes aunque sea superficialmente.

Beatriz M. Utrilla

Beatriz M. Utrilla

Periodista, ya no sé si comunicadora, comunicóloga o comunicativa. Filántropa, apasionada del contenido, del guión, de la escritura y la reescritura. Friki algo fundamentalista de la gramática y la ortografía. Ahora estoy en proceso de reinvención: tratamos de dar forma a un proyecto cultural y de entretenimiento llamado Viaja en el Tiempo.

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