El pasado 23 de enero la plaza central de Zaragoza Activa se convertía en el escenario de una nueva sesión del ‘Face to face’. Se trata de un evento bimensual cuyo objetivo es dar a conocer a personas de Zaragoza que, sin duda, tienen mucho que contar. En este caso el tema elegido fue ‘Mujer, ciencia y tecnología’. Y qué mejor que dos protagonistas como Cristina Aranda y Julia Herrero.

Aranda, nacida en la capital oscense, trabaja en el Desarrollo de Negocio para Europa en la multinacional Taiger. Una empresa de Inteligencia Artificial especializada en la automatización del conocimiento y el procesamiento del lenguaje natural. Titulada en Filología Hispánica y experta en marketing, innovación y transformación digital, es cofundadora de Mujeres Tech. La asociación sin ánimo de lucro nace para promover iniciativas entre niñas, jóvenes y mujeres y hombres para aumentar la presencia femenina en el sector digital.

Inteligencia Artificial: el futuro

«Quería ser actriz pero no logré superar las pruebas de acceso a la Escuela Superior de Arte Dramático así que decidí matricularme en Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza», rememora. Allí conocería a algunas de las personas que más le inspiraron durante esta etapa como José Val o Paco Paricio. «Este último, con sus clases de pragmática, fue quien hizo que yo que yo quisiera ser lingüística», reconoce.

Ya en Madrid hizo su tesis sobre el denominado ‘naming’ o, lo que es lo mismo, la forma en la que los hablantes «creamos e interpretamos nuevos nombres y, en concreto, nombres de marca». Mientras tanto, trabajaba como redactora publicitaria en empresas dedicadas al marketing. «Fue al terminarla cuando me di cuenta de que mi tesis tenía aplicación en muchos ámbitos de la tecnología», añade.

Hoy en día se dedica a la creación de máquinas capaces de entender el lenguaje humano: «Procesamos todo tipo de documentación para automatizar procesos». Sin duda, afirma, un ámbito hacia el que se dirige la sociedad actual.

Subiendo el Aneto en taca taca

A la pregunta de si se ha sentido discriminada como mujer a lo largo de su vida, Aranda reconoce que el de la tecnología siempre ha sido un entorno masculinizado. Y aunque asume que ha vivido experiencias que, de haber sido hombre, jamás habría protagonizado, asegura que hoy sabe como manejar este tipo de situaciones. «No hay que callarse porque eso legitima lo ocurrido. Cuando el machismo atenta a la mala educación y falta de respeto, aplico un correctivo», bromea.

En su opinión, aunque se están haciendo muchos avances, todavía queda un largo camino por recorrer.  «Estamos subiendo el Aneto en taca taca falta, necesitamos que los agentes político sociales se pongan de acuerdo y que entiendan que estamos perdiendo potencial, y mucho talento», añade.

Aranda compartía escenario con Julia Herrero, zaragozana que estudió Física e hizo la tesis en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. La investigación la ha llevado a vivir en distintas ciudades como Iowa, Cambridge y Berlín. Desde hace casi una década, es profesora de Física en el Grado de Ingeniería de Organización Industrial en Zaragoza del Centro Universitario de la Defensa. Una labor que compatibiliza con la investigación de materiales magnéticos.

Una mujer con una curiosidad infinita

Además, actualmente es la vicepresidenta del GEFES, la División de Física de la Materia Condensada de la Real Sociedad Española de Física. Una carrera que, asegura, le viene de familia: «Mi padre es físico y mi madre matemática. En mi casa siempre ha habido mucha ciencia y yo desde muy pequeña siempre he querido entenderlo todo«, admite.

En el caso de la presencia de la mujer en el ámbito científico y, sobre todo, en el mundo de la investigación, la zaragozana asegura que, una vez más, se trata de una carrera tradicionalmente muy masculina. «Y lo sigue siendo, hoy en la Real Sociedad Española de Física la mujer apenas ronda el 25% de la presencia», añade.

Sin embargo, al mismo tiempo afirma que no ha sentido una discriminación evidente sino, más bien, de manera invisibilizada: «Es muy difícil sentirse discriminado a no ser que sea por un motivo evidente y, en ocasiones, si no te lo señalan no lo ves». Por eso, en los últimos años ha profundizado en la lectura de informes especializados en la materia para ser capaz de corregir estos detalles. «Cuando ahondas en esto te das cuenta de que las cifras hablan por si solas, y lo hacen en la asignación de plazas, reparto de becas o en la presencia de mujeres en jurados», admite.

Sin embargo, Herrero lo tiene claro: «Las mujeres podemos seguir una carrera científica a la perfección y creo que no deberíamos poner trabas a esta realidad como sociedad. Es necesario que lo tengamos igual de fácil o de difícil que ellos».

Además del interesante debate, la actividad vino acompañada de una serie de dinámicas propuestas por el conductor de la misma, Juan Martínez, quien logró que los asistentes interactuasen entre ellos y se conociesen un poquito mejor de una manera muy original y divertida. Os dejamos algunas imágenes de los mejores momentos. 

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