El recorrido “mutante” de un proyecto en La Colaboradora

Eduardo Bayona

#ComunidadZAC | Eduardo Bayona (Periodista)

Al periodista Eduardo Bayona, miembro de La Colaboradora desde noviembre de 2016, no parecen asustarle los cambios. Después de 25 años de trayectoria en prensa escrita, integrado en redacciones de periódicos como La Mañana y Segre, en Lérida, o El Periódico de Aragón, en Zaragoza, decidió lanzarse a la aventura de establecerse por su cuenta sin abandonar lo que mejor sabe hacer: contar historias.

Hoy colabora como profesional independiente para Eldiario.es, Público, Ctxt,El Salto y Aragón TV. Desde una de las mesas del coworking de La Colaboradora, escribe los contenidos que le han hecho merecedor recientemente del premio “Asociación de Periodistas de Aragón-Ciudad de Zaragoza”. Compagina esta faceta individual con la puesta en marcha junto a otros profesionales de un nuevo medio de comunicación, un proyecto que ahora se encuentra “en fase mutante” tras recibir la formación y el soporte estratégico del área de Modelo de Negocio de La Colaboradora.

Hablamos con Eduardo sobre su trayectoria, proyectos y paso por la comunidad de emprendedores de Zaragoza Activa.

Eduardo junto al Lienzo de Proyecto Sostenible de La Colaboradora.

¿Cómo llegaste a La Colaboradora?
Todo responde a un cambio de vida que se produce en 2014. Me voy por decisión personal de El Periódico de Aragón, paso un tiempo de reflexión y decido establecerme como autónomo. Hay una transición hasta que empiezo a colaborar con medios de ámbito un poco más amplio como Público, Eldiario.es, Ctxt. Voy conociendo a gente, hablamos de emprender un proyecto… Y así es como llego a La Colaboradora, con la idea de poner en marcha un nuevo medio de comunicación.

¿Qué recorrido ha tenido desde entonces el proyecto?
La verdad es que el proyecto inicial no tiene nada que ver con el punto en el que estamos ahora. Nuestra idea era poner en marcha un medio de comunicación en el que el lector pudiera participar en la elaboración de las historias, seleccionar temas y aportar ideas. Pero al final no vimos muy claro cómo articular ese modelo participativo, cómo lanzarlo… Sí teníamos clara nuestra apuesta por una temática social amplia y el periodismo de datos. En lo que estamos trabajando ahora es en una variante de ese proyecto inicial, un paso previo en el que combinaríamos la elaboración de un boletín de análisis de datos con un servicio de asesoría en procesos de información.

“Llegué a La Colaboradora con la idea de poner en marcha un nuevo medio de comunicación”

 

¿Descartáis entonces, de momento, la participación de los lectores en la elaboración de los contenidos?
En el punto en el que estamos ahora sí, pero el objetivo en una segunda fase es entrar en esos procesos de participación de los lectores o usuarios. Una vez tengamos suficiente masa de suscriptores pasaríamos a esa fase participativa. Esto es algo que aprendes aquí, en La Colaboradora. Los proyectos son cosas vivas y cambian, son completamente mutantes en el buen sentido de la palabra. Tienes una idea pero acabas haciendo otra muy distinta porque te va llevando allí la propia evolución del proyecto.

¿Por qué la apuesta por el periodismo de datos?
Es la base de la película. Venimos de una tradición de prensa escrita, de mucho texto, pero a veces un gráfico explica mejor una historia.

Coworking como espacio de colaboración

Café en la comunidad de emprendedores de La Colaboradora.

El área de modelo de Negocio de La Colaboradora consta de 3 actividades principales: el CoMaster, el CoDiseño de Modelo de Negocio y las Matriuskas. ¿Cómo ha sido tu paso por todas ellas?
El CoMaster, la formación, fue muy potente por la riqueza de los contenidos y la calidad de los ponentes. Después de esa formación pasamos a un proceso de destrucción creativa, el CoDiseño. Es una actividad que se realiza en equipos. En el nuestro había 6 personas, cada una de las cuales ofrecía su punto de vista a partir de su trayectoria, como posible usuario del servicio o producto que ofreces… Es muy enriquecedor. Y luego está la Matriuska, que nos pareció extraordinaria porque es como una terapia de grupo en la que se exige un compromiso. Ahí empiezas a trabajar con una hoja de ruta, un plan de acción en el que ya te vas marcando tareas concretas y fechas.

Aparte de participar en estas actividades, ocupas una de las plazas del coworking de La Colaboradora. ¿Cómo ha sido tu adaptación a este espacio de trabajo?
Había estado en algún otro espacio de coworking antes y no me acababa de satisfacer. Hay lugares que son, simplemente, un hotel de empresas. Alquilan espacios para empresas y mesas de trabajo para la gente. Es algo muy digno pero yo creo que un coworking implica algo más, tiene que ser un espacio de colaboración. En La Colaboradora, vas hablando con los compañeros, conociendo a gente a la que te unen intereses comunes y a nivel muy básico te vas echando una mano. Es una diferencia enorme con la empresa tradicional en la que te pisas más, en la que se fomenta más la competencia dentro de los grupos. Aquí se respira otra cosa.

Visión crítica y enfoques poco habituales

Eduardo en su puesto de trabajo en el coworking de La Colaboradora.

Recientemente, en mayo, recibiste el premio “Asociación de Periodistas de Aragón-Ciudad de Zaragoza” por tus trabajos publicados en 2016. Este reconocimiento destacaba la visión crítica y los enfoques poco habituales que aportas a tus historias.
En el panorama de la información estamos viviendo unos procesos brutales de homogeneización. Hay un montón de emisores de información institucionales de todo tipo que te están marcando una agenda. A base de comunicados, de la labor de las agencias informativas y de los perfiles institucionales de estos emisores, la información te acaba llegando. Al mismo tiempo, cuando trabajas como colaborador para medios te obligas a buscar otro tipo de informaciones o a buscar otro sentido a esos contenidos que te han ido llegando. Se trata de abrir el foco, buscar un poco más de perspectiva e intentar profundizar para dar una información que pueda ser más enriquecedora para el lector.

Asumir el riesgo de dejar en 2014 tu trabajo en “El Periódico de Aragón” y que en poco tiempo te premien por tus trabajos como profesional independiente tiene que ser muy satisfactorio…
Muy satisfactorio y al mismo tiempo muy retador. Un premio como el de la Asociación de Periodistas de Aragón te dice que vas por el buen camino, que la gente te está siguiendo y tus historias están generando interés por lo que hay que seguir perseverando en esa forma de tratar la información, en esas temáticas, en esos enfoques.

“Tengo curiosidad y ganas de aprender, lo cual en este oficio es bastante bueno”

Eduardo Bayona en La Azucarera

De estos trabajos premiados, ¿cuáles han tenido más repercusión?
Ha habido temas relacionados con el lindano, trabajos que revelan las situaciones de pobreza y desigualdad que ha provocado la crisis, la paralización en el Pirineo de proyectos urbanísticos un poco peligrosos para la preservación de espacios como Anayet y el volcán que hay en esa zona… También han sido años de mucha actividad, por ejemplo, con las inmatriculaciones de templos por parte de la iglesia católica y se han seguido mucho los temas de vivienda como el primer sorteo del programa ‘Housing First’ del Ayuntamiento de Zaragoza, que consiste en en dar vivienda a personas sin techo como primer paso hacia su reinserción laboral y social.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de tu evolución profesional desde el papel a los medios digitales?
Lo mejor es haberme aclimatado porque ya tienes una edad, no soy un milenial, y aunque técnicamente he trabajado toda mi vida con ordenadores, para mí eran máquinas de escribir con lucecitas [ríe]. La mayor satisfacción ha sido poder adaptarme a la galaxia digital, a las redes sociales, a los nuevos ritmos de trabajo. Ir abriéndote camino tú solo también ha sido un reto, pero en todos los medios donde colaboro actualmente me han acogido de una manera estupenda, me han enseñado un montón de cosas y sigo dispuesto a aprender. Tengo curiosidad y ganas de aprender, lo cual en este oficio es bastante bueno.

Es verdad que cuando trabajas en solitario tienes menos respaldo detrás pero cuentas con más independencia y libertad para moverte. Te facilita diferentes tipos de oportunidades y hay que aprovechar las que vienen. Ahora estamos en el mundo digital, la colaboración y allá vamos. Mañana veremos…

Laura Gil

Laura Gil

Periodista y consultora de comunicación. En la tarea de hacer comprensible, amena y precisa la información de salud y ciencia. En este blog, escribo sobre proyectos, ideas y personas de #ComunidadZAC.

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