Hablamos del tiempo constantemente, de lo que lo apreciamos cuando nos falta y de cómo lo derrochamos cuando nos sobra. ¿Qué valor damos a nuestro tiempo?

Estas preguntas y muchas más me rondaban en la cabeza cuando empecé mi viaje a Gerona. Y sobre todo sentía la sensación de que allí iba a encontrar muchas respuestas.

Foto: Pablo Lidoy

Cada 23 de marzo se celebra el día internacional de los bancos del tiempo, coincidiendo con el cumpleaños del creador del movimiento #TimeBanking, el estaounidense Edgar Cahn. Mi destino, ese mismo día, era la VIII Jornada del Banc del Temps Pont del Dimoni, en la ciudad de Girona. Se trata de un banco del tiempo con sede en el centro Cívico Santa Eugenia donde los miembros intercambian servicios y realizan talleres semanalmente a cambio de tiempo. Intuyo, con su lema «Otros sistemas son posibles», un día intenso de descubrimientos.

El programa lúdico de la mañana consistió en multitud de actividades ofrecidas por los miembros de la red. Reflexología, drones, yoga, fotografía, jabones naturales, baile, impresoras 3D, repair café… Mira por donde me faltaba tiempo para asistir a todas las actividades que me interesaban!

Foto: Pablo Lidoy

A mediodía la zona central del edificio se convirtió en un comedor comunitario donde disfrutamos de una comida elaborada y organizada, como era de esperar, en colaboración. Conocí a compañeros de otros bancos del tiempo, compartimos formas de funcionamiento de cada uno de ellos y terminamos cantando y brindando a coro la canción contra el cambio climático.

Bancos de tiempo especializados

El espacio Marfà fue durante la jornada de tarde donde se dio a conocer el funcionamiento de diferentes bancos de tiempo especializados del mundo. Mi cabeza seguía buscando respuestas y rumiando nuevas preguntas, absurdas, ¿o no? ¿Todas las horas valen lo mismo? Si pudiese comprar tiempo, ¿cómo lo pagaría?

Los Bancos de tiempo en prisiones. Un reto: La reinserción.

En la prisión de Soto del Real, Madrid, se está dando un paso importante para mejorar la reinserción en la sociedad. El punto de partida es el proyecto de final de grado de la criminóloga Llorença Gasull. Su estudio plantea llevar a cabo un banco del tiempo como herramienta para la reinserción social de las (ex)reclusas, uno de los colectivos más olvidados y discriminado.

La idea les apasionó a Julio Gisbert, presidente de ADBdT (Asociación para el desarrollo de los Bancos del tiempo), y a Francisco Ortega, precursor del grupo madrileño de Repair café. Ambos además dedican su tiempo al Laboratorio de innovación ciudadana en bancos de tiempo, TimeLab Madrid. Decidieron llevarla a cabo realizando una extensa encuesta de interés y necesidades de los presos. A raíz de los resultados se plantearon no solo intercambios internos sino también externos contemplando la posibilidad de donar las horas conseguidas en prisión a familiares que lo necesiten. Es el caso de la hermana de un recluso que gracias a su donación de horas podrá recibir clases de inglés a través del banco de tiempo más cercano a su domicilio. El proyecto, que se encuentra en fase de permisos por parte del Ayuntamiento, va a permitir la preparación para la salida en libertad, la integración en la sociedad y la creación de nuevos vínculos sanos una vez consigan la libertad condicional. Un tiempo muy bien invertido con beneficios para toda la sociedad.

La Colaboradora, emprender es cuestión de tiempo.

Me tocó el turno de explicar en qué consiste el banco del tiempo de La Colaboradora del ayuntamiento de Zaragoza y cómo funciona. Un espacio donde compartimos conocimientos y servicios para desarrollar nuestros proyectos emprendedores de manera colaborativa. Para los que no la conozcáis todavía os dejo este video donde se explica a la perfección.

Una vez más relajada tras mi intervención, continúan las charlas. ¿Se os ha pasado por la cabeza alguna vez si tus familiares podrán cuidarte cuando la edad no te permita valerte por ti mismo?

Fondos de pensiones en tiempo

En St Gallen, Suiza, se está desarrollando un proyecto piloto centrado en la atención a personas mayores y con dependencia. La fórmula parece sencilla, mayores de 55 años acumulan horas ofreciendo cuidados no especializados de acompañamiento, limpieza del hogar, compra de alimentos o medicamentos, con el objetivo de poder recibir los mismos cuidados cuando los necesiten. La innovación viene a través del contrato de garantía que firma el ayuntamiento de la localidad por un periodo de 30 años. En el supuesto caso de que el banco del tiempo dejase de funcionar, el ayuntamiento se haría cargo ofreciendo 1 hora de atención especializada a cambio de cada 3 horas acumuladas. Andreu Honzawa, representante de esta red, incidió en que se trata de un apoyo complementario al sistema público y privado de pensiones y en ningún caso una sustitución de los servicios profesionales de cuidados.

Tiempo al cáncer

Tamara Millan, trabajadora social, nos explicó su proyecto teórico de final de grado con el objetivo de implantarlo en el Hospital Trueta de Girona. Cuando el cáncer llega a una familia surgen nuevas necesidades donde los recursos públicos son, en ocasiones, insuficientes y los privados tienen un coste elevado. El funcionamiento de este novedoso banco del tiempo se realizaría a través de la conexión de las familias que se intercambiarían ayuda, creando una red de apoyo mutua. Se contempla crear una bolsa de acumulación de horas para que terceras personas, no necesariamente involucradas en un proceso de cáncer, puedan donar su tiempo. De esta manera los pacientes y familiares que no puedan acumular horas puedan recibir ayuda a través de la bolsa. Los asistentes invitamos a reflexionar (llegamos a generar un pequeño debate) sobre la motivación de los ex-pacientes en aportar su ayuda basada en la experiencia y motivación a ayudar a personas que estén pasado por su misma situación o si por el contrario prefieren mantenerse al margen.

Banco del tiempo asistencial

En Japón, después de tener una vida laboral muy intensa, se sienten vacíos cuando comienzan la jubilación. Nos lo contó Pablo Lidoy, cofundador del Banc del Temps Pont del Dimoni, después de su visita a Tokio donde pudo conocer la organización sin ánimo de lucro NALC (Nippon Active Life Club).

Con el objetivo de ser activos de por vida, su lema es la «Autoayuda, voluntariado y ayuda mutua». Se trata de una organización, con media de edad de 74 años, muy estructurada y jerarquizada, donde pagan una cuota por hacerse socios. Le dan mucho valor a las horas, el presidente acumula más de 4.000, pensando a largo plazo y convencidos de que las podrán utilizar cuando necesiten cuidados. En el caso de que un socio no tenga horas disponibles para recibir un servicio, existe la posibilidad de pagar a cambio un donativo de 500 yenes a modo de donativo para la asociación, mientras que la persona que realiza el servicio cobra en horas. Con la particularidad de que si los hijos hacen servicios de voluntariado en su ciudad de trabajo, sus padres pueden recibir ayuda en su ciudad natal a través de la organización.

La jornada se cerró con un taller de baile folk por parte de QRambla, un brindis por que otros sistemas son posibles y la sensación de haber aprovechado muy bien el tiempo.

Ana Aranda

Ana Aranda

Miembro de La Colaboradora. Diseñadora gráfica, creativa y comunicadora visual.

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