El Covid-19 ha puesto el mundo patas arriba. Muchas cosas están cambiando y van a cambiar en lo social, económico y laboral. Por mucho que queramos esa seguridad, no es momento de aventurarse a adivinar qué pasará. La clave es que nos ha tocado vivir esto y tenemos que remar todos juntos para sobreponernos y reconstruir nuestras vidas. Por eso, la pregunta que hoy os planteamos es: ¿Cómo fomentar la empleabilidad en tiempos de incertidumbre?

Podemos pensar en el pasado, añorando nuestras vidas previas a la crisis; eso puede evadirnos aunque nos hace entrar en un bucle peligroso. Nuestra vida es hoy y tenemos que sobreponernos lo antes posible; no es fácil, aunque os aseguro que se puede hacer. Todos estamos igual; unos mejor y otros peor aunque a todos nos ha cambiado la vida, con afecciones de todo tipo.

Tenemos que adquirir nuevas rutinas, intentando hacer nuestra vida con los cambios necesarios para la nueva normalidad. La clave ser fuertes, no anclarnos en el pasado y ponernos en marcha.

Más que nunca, tenemos que preocuparnos por nuestra empleabilidad, con independencia de que tengamos trabajo, estemos buscando empleo, queramos cambiar, seamos emprendedores o cualquier otra situación.

Pero, ¿qué es eso de la empleabilidad? Lo vemos. Para aquellos que no estén familiarizados con el concepto, la empleabilidad, es la capacidad de seguir generando interés para el público (empleadores) al que nos dirigimos porque somos capaces de adaptarnos a las circunstancias y cambios del mercado y la sociedad.

Me gustaría dejaros unas cuantas recomendaciones para fomentar vuestra empleabilidad en los tiempos que corren.

Cómo fomentar la empleabilidad

Primero. Como seguro que TODO no lo sabes, tendrás que identificar qué conocimientos serían necesarios aprender. Es un buen momento para adquirir ese conocimiento de aquello que eres consciente que necesitas para poder desarrollar tu trabajo actual de la mejor manera, que te ayudaría a generar más interés en tus empleadores o que enfocaría tu proyecto emprendedor. No nos olvidemos que es posible que lo que hiciéramos hasta ahora, ya se haya quedado obsoleto. No debemos de dejar de aprender nuevas cosas; ahora más que nunca tenemos que estar en constante reciclaje. Demuestra tus inquietudes y ganas. Existen mil plataformas para aprender muchas cosas de forma gratuita y no por ello de menor calidad. La formación es importante; los títulos son necesarios, aunque más importante es saber poner en práctica lo aprendido.

Segundo. Repito. Las cosas están cambiando. Plantéate qué puedes hacer de otra forma. Todos tenemos motivos para quejarnos, sin embargo, quejarse no soluciona nada. Puedes que tengas un jefe que no te apoye, unos compañeros que no trabajan en equipo, un ambiente tóxico, unos horarios agobiantes, unas carencias grandes para encontrar empleo, que no estés muy motivado, etc. Mira de qué forma puedes cambiarlo, haciendo o intentando las cosas de otra forma. Muchas veces, intentamos las cosas con el mismo enfoque y ahí reside el error; ponte en la piel de aquel que te dice que no o no te ayuda, para pensar desde su prisma.

Tercero. Dentro de tu profesión, trabajo actual, sector o idea emprendedora, analiza qué es lo que más te gusta hacer, qué se te da bien, qué más puedes plantear, qué no te gusta… Es buen momento para enfocarte mucho más en lo que disfrutas haciendo, proponiendo cosas y probando otras formas de hacerlo. Muchas veces tenemos que transformar nosotros mismos nuestro empleo actual, profesión o idea. Siempre esperamos que sean otros los que solucionen nuestros problemas tirando la toalla a la primera de cambio. Es buen momento para proponer ideas.

Cuarto. Busca fuentes de ingresos alternativos a tu trabajo actual. Con esto no me refiero a que te pongas a buscar otro trabajo, sino a buscar otros ingresos que poder obtener con aquello que sabes hacer o con lo que te gusta hacer. Podrías dar clases, escribir artículos o un libro, desarrollar una app, generar un evento diferente, poner en marcha una web, lanzar un producto o servicio. No te garantiza ser millonario peros si tener otros ingresos. Lógicamente invierte lo mínimo necesario para ver resultados y verás cómo van surgiendo cosas. Se trata de pensar de otra forma y no depender de un único empleador o proyecto empleador, si este se acaba nos quedamos sin ingresos.

Quinto. Fomenta la colaboración e interactuación con otras personas. Aunque en estos momentos sea complicado quedar con personas de forma presencial, aprovecha las posibilidades de las nuevas tecnologías, es decir, programa cafés virtuales con otras personas que conoces poco o mucho. Una charla de 20 minutos o 30 por Skype, Zoom, Jitsi o cualquier de las innumerables plataformas que existen. En estos momentos se pueden gestar muchos proyectos. No podemos permitir que la adversidad nos pare. No dejes de proponer cosas a gente que este en tu misma onda. El contacto es fundamental en estos momentos, así que intenta hablar mucho más con tu gente para sentirte acompañado a pesar de la adversidad.

Sexto. Prueba otras herramientas que te acerquen a donde te gustaría estar mañana. Es momento de dedicar tiempo a esa red profesional, a esa app, a ese programa, a esa tecnología…, a lo que necesites. Atrévete a hacer otras cosas. Desarrolla más que nunca tus competencias digitales.

Séptimo. Organiza tus ideas y prioriza tus objetivos profesionales. Soñar es gratis, aunque para cumplir esos sueños tienes que trabajar mucho y ponerte manos a la obra. Tienes que dar forma a tus objetivos (recuerda que deben ser específicos, medibles, alcanzables, retadores y acotados a un periodo de tiempo concreto). Por ejemplo. Conseguir ser director comercial de mi empresa en un plazo de 1 año, Lanzar mi app de eventos digitales en España en un plazo de seis meses, etc. Luego cada uno debe analizar si son alcanzables y retadores o no. Todo dependerá de la situación de la que parta cada persona.

Octavo. Investiga que es lo que más se requiere en la profesión, sector o actividad que desarrollas o quieres desarrollar. Visualiza tu profesión, empresa, sector o actividad que desempeñas o quieres desempeñar y habrá que identificar esas “pistas” de aquello que se solicita en ese ámbito. Analiza por ejemplo ofertas concretas del puesto que quieres desempeñar. Tienes que estar actualizado sobre nuevas tendencias y necesidades de tu sector. Si averiguas que tu profesión se demanda cada vez menos, será el momento de ir enfocándote hacia otras áreas o actividades. Si buscas trabajo, tendrás que identificar aquello que necesita mejora en las empresas a las que te diriges. Al final nos contratan, nos ascienden o siguen contando con nosotros porque aportamos cosas que precisan o siguen necesitando. Toca demostrar nuestra valía y no esperar a que nos llegue la oportunidad.

Noveno. Nuestra actitud marcará la diferencia. Al final se trata de intentar cosas con un enfoque realista aunque positivo. A pesar de las dificultades y de las circunstancias que nos ocurran, tenemos que fomentar el buscar alternativas. Igual no tienes todo lo que necesitas, aunque la clave es hacer lo que puedes con lo que tengas. Muchas veces queremos tener el momento perfecto y toca comenzar ya. No podemos pretender que los demás nos solucionen nuestras vidas. Somos los protagonistas de nuestra empleabilidad.

Décimo. Piensa en global. Quédate con lo bueno que te esta aportando esta incertidumbre, por ejemplo, a día de hoy, el teletrabajo nos permite organizarnos de forma diferente. Puedes plantear a tu empresa seguir trabajando a ratos desde tu casa, justificando tu productividad. Tendrás que abrirte al mundo y que con las nuevas tecnologías puedes llegar desde tu casa a cualquier sitio.

Al final tenemos que buscar otra forma de hacer las cosas y no conformarnos a la primera de cambio. Las épocas de cambio son estupendas para encontrar otras oportunidades. Hace unos meses nadie impartía o recibía formaciones de forma online, porque no se atrevían o no sabían. Hoy en día muchas personas se han lanzado a la piscina y ya prueban impartir formaciones online. El que no intenta las cosas no consigue nada. No lo olvides nunca es tarde para nada y muchas veces nosotros mismos somos nuestros peores enemigos. Suelta esas creencias limitantes tuyas y comienza a desarrollar tu nuevo tú.

Es tu momento. Actívate y mira hacia dónde vas a dirigirte.

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