¡Qué tiempos aquellos en los que empezabas a trabajar en una empresa y te jubilabas en ella! Los últimos años nos hemos acostumbrado a vivir con la incertidumbre dentro de nuestro entorno profesional, debido a la crisis global y específica que vivíamos en el mercado laboral español. Sin embargo, el mercado laboral parece que vuelve a coger ritmo pero aquella “seguridad” no la acompaña. Las relaciones laborales son por tiempo determinado y el mercado laboral es mucho más precario que antes de la crisis. Quizás sea la herencia de la Crisis.

Personalmente, una de las lecciones que me deja esta crisis es que un contrato indefinido no garantiza ni asegura nada, es decir, te puedes ver en la calle de un día para otro. Una relación laboral indefinida te da más derechos pero una seguridad incierta. Eso no significa que ese trabajo sea para toda la vida.

Por lo tanto, es importante que os preocupéis por vuestra empleabilidad, es decir, que sigáis formándoos, que estéis al día de las tendencias de vuestro sector y profesión y que vayáis adquiriendo las nuevas competencias requeridas. Es mejor anticiparse a lo que pueda pasar en un futuro. De lo contrario, si el futuro así lo requiere, deberéis actuar de forma rápida y quizás no tan eficazmente.

En el nuevo panorama laboral trabajaremos más por proyectos y estaremos unas veces trabajando por cuenta ajena y otras por cuenta propia. El problema es que el mercado laboral español debe adaptarse a esta flexibilidad real.

Este año hablando con una amiga que se ha pasado al lado de la cuenta propia, me comentaba que una de las cosas que peor llevaba al principio era la incertidumbre de tener su agenda libre a dos meses vista. Es decir, esta persona iba cerrando su agenda con clientes poco a poco, sin tener asegurados sus servicios con certeza absoluta. Había aprendido a vivir con ese abismo incierto. Lógicamente, tiene que realizar muchas propuestas y visitas para ofrecer sus servicios. Unas veces tiene éxito, otras no, e incluso el boca a boca hace que le lleguen otros proyectos. Muchos de sus clientes que quedan contentos, le vuelven a contratar o le recomiendan. Es un círculo que ella tiene que alimentar de forma constante. En otras ocasiones, le llegan peticiones de gente que ha encontrado su web navegando por internet y que le piden un presupuesto.

Con esto no pretendo que todos nos hagamos autónomos y trabajemos ofreciendo nuestros servicios. Montarse un negocio es una opción más dentro de nuestro proceso de búsqueda de opciones laborales.

Lo que sí quiero dejar claro es que nos debemos centrar mucho más en contestar a las siguientes preguntas ¿Quiénes son nuestros clientes? ¿Qué productos, servicios o propuesta de valor vendemos u ofrecemos? ¿Dónde están esas personas y/ empresas que pueden requerir nuestros servicios? Las respuestas son similares con independencia de que busques empleo por cuenta ajena o por cuenta propia. Si buscas empleo cómo técnico comercial, ¿qué puedes ofrecer a las empresas o personas que requieren un profesional de ese tipo? Si pensamos en los empleadores como clientes nos facilitará centrarnos en saber llegar a ellos desde un punto de vista empresarial.

Por lo tanto, en las situaciones profesionales que nos preocupan debemos centrarnos inicialmente en las cosas que dependen de nosotros. Más en concreto, en aquello que podemos hacer para mejorar esa situación. Muchos que han sufrido un despido se repiten una y otra vez por qué les ha tocado a ellos. Desgraciadamente, en la mayor parte de las ocasiones, es algo que no depende de ellos. A partir de ese momento, las personas que han sido despedidas deben centrarse en qué pueden hacer para volver cuanto antes al mercado laboral.

Es recomendable observar desde la distancia las situaciones que nos preocupan o que nos generan incertidumbre. Esto ayuda a centrase en los hechos concretos y alejarnos de las interpretaciones subjetivas que hacemos nosotros y nuestro entorno cercano de una situación. Debemos de relativizar los problemas y centrarnos en cuál es la forma adecuada de enfocarlos. No es tan importante lo que nos ocurre sino cómo lo enfocamos.

Una vez que hemos adquirido distancia tenemos que comenzar a planificar qué podemos hacer para encarar esos retos profesionales a los que nos enfrentamos. Siempre lo digo, debemos tener previstos varios planes de acción, por si fallasen los anteriores. Es decir, si buscáis trabajo de técnico de marketing en empresas multinacionales francesas en Zaragoza y esto no sale, ¿cuál será vuestro segundo plan de acción alternativo? Podría tratarse de buscar empleo en otras empresas multinacionales de Zaragoza o en Pymes de esa provincia, por ejemplo.

Parece que siempre nos centramos en aquello que nos falta. Recomiendo aprender a valorar lo que también tenemos y que no solemos apreciar ni valorar, porque es algo que ya tenemos. Solo valoramos estas cosas cuando las perdemos. Debemos disfrutar más del momento presente, tomando consciencia de las personas buenas y cosas estupendas que nos ocurren. Vivimos en una sociedad que hace que nos centremos en exceso en lo que nos falta. Muchas cosas no son eternas y debemos disfrutar de ellas cuando las tenemos. La clave es adaptarnos a las circunstancias que nos toca vivir en cada momento, sin tender a compararlo con otros estadios pasados de nuestras existencias.

Muchas veces nos preocupamos en exceso por aquello que desconocemos. Va bien que nos informemos de los que nos preocupa y a partir de ahí nos preparemos para que no nos pille fuera de juego. Si por ejemplo tienes ahí delante señales claras que te van a despedir, comienza a buscar otras alternativas, que hagan que te anticipes todo lo posible. La mayoría de las personas ignoran las señales y se piensan que sus relaciones laborales son para toda la vida y cuando se encuentran con la realidad, les pilla fuera de juego. Debemos pasar a la acción cuanto antes. Si algo no te gusta debes ponerte manos a la obra para buscarle remedio.

Por último, debemos centrarnos en el momento presente y dejar de vivir en otro tiempo. A veces nos preocupamos de cosas que aún no han ocurrido y qué quizás nunca sucedan. Por eso, os animo a que os planteéis la siguiente pregunta: eso que os preocupa ¿es real? Podemos perder la perspectiva si nos enfocamos únicamente en nuestras preocupaciones

Resumiendo, la incertidumbre debe formar parte de nuestras vidas y debemos aprender a saberla gestionar y darle importancia relativa. En lo profesional, no podemos tener todo controlado y a pesar de prever muchas cosas, siempre pueden ocurrir otras no esperadas. Debemos saber adaptarnos a las nuevas circunstancias y buscarles la mejor solución. Vivir supone aceptar la incertidumbre.

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