4 claves para cumplir tus metas profesionales

Cumplir tus metas

Septiembre se está convirtiendo en el nuevo enero de cara a marcarse objetivos profesionales y comenzar nuevos proyectos. A muchos os estarán rondando por la cabeza pensamientos como “tengo que retomar el aprendizaje de inglés” o “empezaré en septiembre a ser más organizado”. Estas buenas intenciones están muy bien pero, ¿cuántas veces las has tenido y no las has cumplido, materializado o puesto en marcha? Conviene tener en mente algunos consejos para hacerlas realidad.

1. Antes de nada, párate a pensarlo

No hacemos nada con pensarlo si esto no lo incluimos en nuestros hábitos y rutinas. De intenciones no se vive, sino de acciones. Realmente, eres consciente del esfuerzo, cambios y rutinas que debes acometer para adelgazar, aprender inglés o buscar otro empleo.

Hay quien lo soluciona apuntándose al gimnasio o a una academia. Sin embargo, apuntarse no significa ir. Ante todo, tienes que ser realista y pensar qué tiempo le vas a dedicar a esa nueva actividad prioritaria para ti. Además, debes pensar si realmente quieres hacerlo o te apetece hacerlo.

Te planteo que, si una nueva actividad o proyecto ronda tu cabeza para una fecha determinada, antes de nada, párate a pensarlo. Pregúntate si realmente te apetece invertir tiempo en esto. Escribe los pros que tendrá en tu vida acometer esa nueva actividad o proyecto. Búscale pegas asumiendo que habrá otras cosas que tendrás que posponer o sacrificar para poder invertir tiempo en ese nuevo proyecto.

Tienes que estar convencido de que es mejor para ti dedicar dos horas a buscar otro trabajo, por ejemplo, que seguir echándote la siesta todos los días en esas dos horas. Es invertir ese tiempo en otra actividad que es más necesaria para ti. A veces, están más convencidos de estos cambios otros que tú y quizás ese es el problema.

2. Fija horarios y tareas concretas

Debes ser objetivo y realista para saber de dónde partes en esa nueva actividad o proyecto y el nivel al que te gustaría llegar en su ejecución, mejora o progresión. Porque si no sabes tocar la guitarra y quieres alcanzar un nivel alto en 9 meses, tendrás que invertir mucho tiempo, no solo acudiendo a clases sino practicando y practicando para consolidar los conocimientos, además de estudiar. Todo es posible con la inversión de tiempo correcta y necesaria.

Va bien que para los nuevos proyectos o actividades acotes franjas horarias cerradas. Imagínate que tienes como objetivo sacarte el B1 de inglés en junio del año que viene. En primer lugar, sé realista y contesta a esta pregunta de forma objetiva: ¿qué nivel de inglés tienes en la actualidad? Busca la estructura de ese tipo de examen para adecuar tu aprendizaje a las diferentes partes de las que consta ese examen. Imagínate que le vas a dedicar dos horas al día durante los 7 días de cada semana. Establece un cronograma y fija horas concretas, por ejemplo, de lunes a viernes de 15 a 17. Los sábados y los domingos de 9 a 11.

También establece qué harás en esas franjas horarias, es decir, escribir una redacción, escuchar dos podcasts, hablar a través de Skype con alguien en inglés, practicar con mi hermano ese idioma, etc. Esto nos permitirá tener tareas concretas que nos ayuden a ver nuestra evolución. Muchas veces ponemos en las franjas horarias solo estudiar inglés, concreta más. Esto ayuda a enfocarnos.

3. Debes ser flexible y tener paciencia

Nadie dijo que fuese fácil. Digo esto porque las primeras semanas se harán duras y tendremos que resistir a las tentaciones. Nuestra propia cabeza intentará engañarnos para que tiremos la toalla a la primera de cambio. Si llevas mucho tiempo sin buscar empleo o sin practicar ese idioma, las primeras semanas ve poco a poco, es decir, aumentando el ritmo de forma progresiva. No puedes el primer día de dieta quitarte todo lo que te gusta de golpe; la terapia de choque no siempre da resultado así que es preferible ir poco a poco a acostumbrando a tu cuerpo a los nuevos hábitos alimenticios.

A veces somos muy brutos y pasamos del blanco al negro de un día para otro; este tipo de estrategias hacen que abandones a la primera de cambio. No importa al ritmo que empieces, lo realmente valioso es que sigas con el hábito sin prisa, pero sin pausa. Cuando ya lo tengas podrás ir aumentando y ajustando el tiempo dedicado.

Esto también tiene que ver con plantearte objetivos realistas, específicos, medibles, alcanzables y con un plazo determinado. Esto ayuda a poner voz y realidad a nuestros objetivos. Muchas veces vamos a lo fácil; por ejemplo, decimos “quiero dejar de fumar” o “quiero cambiar de trabajo”. Esto está muy bien, aunque estos objetivos están planteados de forma general; les falta concretar, cuándo, cómo, porqué, de dónde partimos, en qué plazo temporal lo vas a realizar y otras muchas cosas. Muchos diréis que esto no es importante, a lo que yo os contesto que es vital. Si no centráis el objetivo no lo conseguiréis.

4. No busques excusas para justificar el abandono

Siempre se encuentran excusas para justificar el abandono: no soy capaz de adelgazar, de cambiar de trabajo, de aprender francés o de aprender a conducir. Estos lamentos no sirven para nada. Debéis preguntaros cuánto tiempo le habéis dedicado en realidad con respecto al previsto a este nuevo proyecto o actividad. Si la contestación es que muy poco, tú mismo has encontrado la respuesta. Puedes decir que no se te da bien aprender francés cuando llevas 2 años, dedicando todos los días 3 horas, aunque tendremos que analizar los hábitos. Los milagros no existen. Si no invertimos tiempo no podemos pretender mejorar o avanzar en otras actividades o proyectos.

Por eso, comienza a tomar conciencia de tus hábitos y de saber realmente lo que quieres hacer o comenzar este mes de septiembre. Olvídate del debo hacer y céntrate en el quiero hacer o necesito hacer. Esto ya ayuda a ser realista. Deja de planificar y pensar para pasar a hacerlo. Pensar o apuntar no supone acometer esa nueva actividad.

Me gustaría saber si con estas recomendaciones de una vez por todas conseguís integrar de forma adecuada un nuevo hábito, actividad, cambio o proyecto de forma real en vuestra vida. Estoy convencido de que seréis capaces de comenzar y mantener esa nueva actividad, proyecto o hábito que os habéis marcado en vuestro calendario mental.

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