La preocupación por los comunes ha emergido con fuerza en los últimos años, siendo uno de los temas centrales de numerosos debates académicos y políticos. El progresivo deterioro del Estado de bienestar y la creciente privatización de bienes y servicios públicos demuestran la imposibilidad del modelo actual para hacer sostenible la vida. Así, la recuperación y actualización de los comunes suponen no solo alternativas ante la crisis del binomio Estado liberal-democrático y mercado capitalista, sino también la emergencia de un conjunto de discursos y prácticas comunales dispuestas a transformar o revolucionar dicho modelo en diferentes ámbitos de intervención (territorial, digital, biopolítica), donde las relaciones de producción y reproducción puedan darse en base a valores democráticos como la equidad y la justicia social.

Hay fundamentalmente dos discursos que se han ido solapando históricamente en la reflexiones y prácticas sobre los comunes: eficiencia y emancipación. La eficiencia ha sido la principal fuente de preocupación de los discursos más economicistas, mientras que otros discursos plantean la gestión de los comunes mediante prácticas de resistencia contra el capitalismo como base para la construcción de espacios autónomos y fuertemente democráticos. (Enrique Alonso, 2015).

Los comunes, en sus inicios históricos, eran recursos naturales gestionados de forma comunitaria por las clases campesinas. En la economía feudal, a pesar de darse una relación de poder basada en el esclavismo y la servidumbre de la gleba, había unas tierras que eran gestionadas por los propios campesinos. Sin embargo, durante los siglos XVII y XVIII el Parlamento Británico inició un proceso de privatización de estas tierras, dejando a los pequeños agricultores sin uno de sus principales medios de subsistencia.

Mientras que los economistas clásicos hablan de una transición natural del feudalismo al capitalismo, hay dos autores que van criticar esta posición. Karl Marx hace hincapié en los métodos violentos de la “acumulación originaria”, por los que los trabajadores van a quedar despojados de la propiedad de sus medios de producción. (Marx, 1867). En la misma línea, Silvia Federici se centra en las consecuencias de la acumulación originaria para las mujeres, que van convertirse en “los comunes invisibles del capitalismo”, pues van a realizar de manera privada e invisibilizada el trabajo reproductivo y de cuidados que requiere el sistema capitalista. (Federici, 2010).

Sin embargo, el asalto a los comunes no es un episodio que se cerrara con la acumulación originaria. Más recientemente, opera lo que David Harvey denomina “acumulación por desposesión”, que consiste en los métodos de la acumulación originaria para mantener el sistema capitalista, mercantilizando ámbitos hasta el momento ajenos al mercado. En este sentido, la mercantilización del código genético, de los cuidados, la monopolización de los derechos de propiedad intelectual, la privatización del espacio público en las ciudades, así como el ataque a los servicios sociales básicos son formas recientes de eliminación de capitales sociales y de desposesión de bienes comunes.

En oposición a estas dinámicas de privatización y en un intento por alejarse tanto de las formas mercantiles como de las estatalizadas de la gestión de recursos, se levantan luchas para defender los comunes y devolverlos a un régimen de autogestión colectiva. En este sentido, aparecen diferentes experiencias de gestión común de recursos que funcionan con éxito al margen de la propiedad privada. Esta consideración de los comunes se basa en la existencia de un tejido comunitario con capacidad para construir un espacio autónomo de gobierno. Se trata, por tanto, de prácticas radicalmente anticapitalistas, pues su mera existencia amenaza las posibilidades de reproducción y acumulación capitalista. En definitiva, suponen la apertura de espacios que cuestionan la hegemonía de la economía de mercado.

Otras perspectivas más economicistas plantean los comunes no como una lucha política sino como una gestión económica alternativa. En esta línea, Elinor Ostrom, premiada con el Nobel de Economía de 2009, aborda cómo puede darse una gestión eficiente de determinados recursos sin la intervención del Estado ni del mercado. Ostrom entiende que iniciativas como las cooperativas son más eficientes que los modelos de propiedad pública o privada. Sin embargo, la mayor formalización teórica y la mayor delimitación conceptual de los comunes de su perspectiva, supone también reducir la gestión comunitaria de recursos a los pequeños espacios que deja libre la economía capitalista. (Enrique Alonso, 2015).

El reto actual está, por tanto, en la necesidad de dar respuestas desde distintos niveles que vayan más allá de la autogestión e incluso de la cogestión con las políticas públicas. Los bienes comunes están inspirando la confluencia de miradas y prácticas entre formas de economías alternativas que apuntan a la cooperación en lugar de a la competencia, como la economía social y solidaria, la economía de los cuidados, la economía colaborativa, a la vez que se entrelazan con el cooperativismo formal y las tradicionales formas de los bienes comunales. En cualquier caso, solo los esfuerzos conjuntos permitirán construir una alternativa al modelo actual, en el que prevalece el peso del estado y el mercado.

Enrique Alonso, L. (2015). El procomún y los bienes comunes. Economistas sin Fronteras. Dossieres Nº 16
Federici, S. (2010). Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Madrid: Traficantes de sueños.
Marx, K. (1867). El capital. Crítica de la economía política. Capítulo XXIV. La llamada acumulación originaria. Siglo XXI

Imagen: ColaBoraBora

Alicia Ger

Trabajadora social y estudiante del Máster de Sociología de las Políticas Públicas y Sociales.

Más Publicaciones

0 Comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Contacto

Enviando

© Zaragoza Activa | Diseño gráfico Estudio Mique

Las opiniones y contenidos expresados en los artículos de este blog corresponden únicamente a sus autores. El Blog ZAC no es de ningún modo la voz oficial de Zaragoza Activa.

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account