Cada enero, suele ser costumbre amontonar buenos propósitos y planes, pero siempre caemos en el mismo error: ¿los cumplimos? Quedarnos simplemente en pedir no soluciona nada. Si estos buenos deseos no vienen acompañados de trabajo, cambiar ciertos hábitos y acción, un año más, nos quedaremos sin conseguir nada.

Así que hay que concienciarse y hacer una planificación previa. La teoría es muy fácil pero como todos sabemos, la práctica suele ser más complicada. Partamos de la base de que en todo aquello que queráis conseguir surgirán dificultades, pero no por ello serán metas imposibles. Con trabajo y esfuerzo podréis conseguir más cosas.

Pero aún nos falta otro factor importante: la actitud adecuada. Sin ella, desgraciadamente, no haremos nada. No deja de ser la forma en la que afrontamos las dificultades que nos ocurren. No importa tanto qué nos ocurre sino cómo lo encaramos.

A continuación, os quiero dar unas cuantas pautas para conseguir una actitud adecuada ante los buenos propósitos de este 2019 que ya os habéis planteado:

1. Debes encontrar tus motivos

En primer lugar, te tienes que plantear si realmente te motivan todos esos nuevos proyectos, acciones o buenos propósitos que te marcas. Las verdaderas razones o motivos por los que los quieres conseguir. No puede ser que quieras hacer algo simplemente porque es lo que tu entorno está haciendo o porque es lo que está de moda. Céntrate en TUS motivaciones. Debes buscarlas y si no las encuentras, claramente serán propósitos que no conseguirás jamás, porque te falta motivación para alcanzarlos. Sin razones o motivos serán planes o proyectos que quedarán en nada. Tienes que pensar en razones o motivos de todo tipo que a ti te sirvan para querer perseguirlos. Son tus razones.

2. Divide y vencerás

Si ya has encontrado tus motivos, ahora va bien que acometas ese proyecto, propósito o plan. Como todo no se puede hacer al mismo tiempo, te aconsejo dividirlo en pasos a seguir por ti para llevarlos a cabo. Se trata de plasmar por escrito lo que tendrías que hacer para conseguirlo. Luego, cuantifica un tiempo objetivo que tendrás que invertir para poder acometer esos pasos. Un punto muy importante es identificar si dispones del tiempo necesario para dedicarle a tus diferentes pasos. Tiempo siempre se tiene, es cuestión de priorizar y sacrificar cosas por lo que realmente quieres conseguir. Consiste en plasmar ese propósito en realidad.

3. Previsión

Ahora toca hacer de abogado del diablo. Está claro que en tu cabeza tus planes, proyectos o propósitos van por autopista. Es decir, no encuentran ninguna dificultad. Esto es mentirte a ti mismo. La realidad siempre es más dura a pesar de tener previstos posibles inconvenientes. Busca todas las pegas que encuentres al desarrollo de los pasos que tienes que efectuar para acometer ese proyecto. Ponte en hipotéticas situaciones que pudieran surgir. Esto te permite estar más preparado. Siempre es recomendable tener previstos planes alternativos, cuantos más mejor.

4. Haz las cosas de otra forma

Seguramente algunos de esos planes ya los has intentado en otras ocasiones y han fracasado. Por tanto, queda claro que hacer lo mismo posiblemente nos lleve al mismo resultado, por lo que tendrás cambiar las cosas. ¿Qué vas a acometer para que en esta ocasión logres alcanzarlo o llegar al menos más lejos que en la anterior ocasión? Tienes que estar dispuesto a probar cosas nuevas y/o diferentes. De algo tienen que servir los fracasos anteriores para sacar un aprendizaje que nos haga salir fortalecidos. Las cosas o circunstancias no suelen cambian y somos nosotros los que tenemos que hacerlo. Introducir formas diferentes de hacer las cosas supone estar abierto a la incertidumbre, lo que supone asumir los riesgos y dejarse llevar. ¿Qué pierdes por intentarlo?

5. Recupera la curiosidad de antaño

Esto supone, como le pasa a un niño, cuestionar todo lo conocido y preguntar. Tienes que pensar preguntas inteligentes que te ayuden a llegar a nuevas conclusiones. Esto te permitirá diferenciar entre las conclusiones subjetivas y las objetivas que tienes sobre un tema, proyecto o propósito. A veces, nosotros mismos somos nuestros peores enemigos a la hora de poner en marcha nuestros propósitos. Ser curioso conlleva preparar tu mente para estar abierto a la creatividad. Si ante tus preguntas obtienes respuestas negativas, quizás no estás haciendo las preguntas con la forma y el enfoque adecuado. Debes saber qué preguntar, a quién y cuál es el momento adecuado. No vale que digas que las cosas son así porque denotará que tienes apagado tu botón de curiosidad. Ser curioso tiene mucho que ver con no conformarse con lo estándar.

6. Debes ser creativo y estar abierto a todas las opciones

Tienes un plan prioritario a seguir, aunque eso no supone que no debas ser flexible. Tienes que ir pivotando en función de cómo se vayan desarrollando las cosas. Es bueno desarrollar nuevas estrategias que puedan resultar positivas en función de cómo vaya resultando el plan establecido.

Tener actitud requiere enfrentarse a nuestros miedos y plantarles cara. A partir de ahora, los vas a dominar tú y no te van a paralizar. Tienes que buscar tu sitio a pesar de las adversidades. Tendremos que ponernos en marcha y disfrutar del proceso. Muchas personas, ante el mínimo problema, tiran la toalla y lo tachan de imposible. Con esa actitud apocada no conseguiréis acometer ningún proyecto en vuestra vida. Nadie dijo que esa meta, proyecto o plan fuese fácil. A todo el mundo le surgen contratiempos. Primero, uno tiene que pararse, observar, reflexionar, asumir y acometer las posibles soluciones.

La clave es comenzar cuanto antes tu acción. No dejes que tus voces internas te paralicen. Vales mucho y eres capaz de muchas más cosas de las que piensas. Solamente debes creer en ti y en tus posibilidades.

Tu actitud pasa por no conformarte, buscar otras opciones, seguir luchando, ponerte a prueba y resistirte a tirar la toalla porque lo que persigues es lo que quieres lograr, aquí y ahora. Saca al león que llevas dentro.

Si realmente quieres que esos propósitos este año no queden olvidados en el cajón debes pulir tu actitud y plantearte qué te motiva alcanzar en las diferentes facetas de tu vida.

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